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Vientres que producen futuro: Braford consolidó su potencial en la pista de hembras

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Vientres que producen futuro: Braford consolidó su potencial en la pista de hembras

En un sábado luminoso de abril, con la pista que reunión a la familia, los criadores y muchas expectativas, la jura de hembras de la Expo Nacional Braford dejó un mensaje profundo y estratégico para la ganadería paraguaya: el verdadero motor del crecimiento está en los vientres.

No fue solo una competencia. Fue la confirmación de que la raza atraviesa un momento de madurez genética, donde la producción de carne ya no se discute, pero donde el foco empieza a correrse hacia algo aún más determinante: la capacidad de producir esa carne a través de la eficiencia reproductiva.

Con el antecedente fresco de haber logrado la mejor hembra Braford del mundo el año pasado, la pista volvió a elevar la vara. Y esta vez, lo hizo con un concepto claro: hembras que producen, que se preñan temprano, que crían y que sostienen el sistema.

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El jurado Mustafá Yambay puso en palabras lo que se vio en pista. Una fila final muy cercana al ideal, donde la producción de carne se combina con la eficiencia reproductiva.

“Encontramos animales muy cerca del ideal, no solo en la producción de carne de calidad, sino en empezar a producir esa carne a partir de su descendencia”, señaló.

El eje de su análisis fue claro: hembras que se preñan a corta edad, con frame intermedio, sin resignar crecimiento ni estructura. Una combinación que define el negocio real.

“Tuvimos animales que se preñaron muy jóvenes, con estructuras correctas, líneas impecables y huesos que acompañan perfectamente su peso”, explicó, destacando además la feminidad y funcionalidad como atributos clave.

Una Gran Campeona que sintetiza el modelo productivo

El máximo premio fue para el lote 55 de Ganadera Las Pampas, una hija de Midas de 37 meses y 630 kilos, preñada por Victoriano, que además había sido Campeona Vaca Adulta.

Más allá de su presencia, lo que la consagró fue su funcionalidad productiva y reproductiva. “Es una vaca con un frame ideal para nuestros campos, que ya destetó su ternero y está nuevamente preñada, preparándose para su tercer amamantamiento”, describió Yambay.

El jurado hizo especial énfasis en su sistema mamario: “Ubre muy bien conformada, con pezones perfectos y un ligamento medial bien marcado, lo que garantiza longevidad y eficiencia en la cría”.

Se trata de la expresión más concreta del objetivo productivo: una vaca que no solo tiene carne, sino que la multiplica.

La Reservada Gran Campeona, lote 54 de La Aragonesa, hija de Victoriano de 33 meses y 662 kilos, también preñada, reafirmó el nivel de la competencia.

Yambay la definió como una hembra completa desde lo productivo y reproductivo: “Se encontró en la final con otra vaca que también representa todo lo que buscamos en la raza, con gran capacidad de producción de carne vista de atrás y sin perder sus características femeninas”.

El podio lo completó el lote 38 de Ganadera Don Atilio y La Patricia, una vaquilla de 19 meses hija de Fanfarrón, Campeona Vaquillona, que aportó frescura genética y confirmó la precocidad como uno de los pilares del Braford actual.

“Hoy tenemos una vaquillona preñada a corta edad, con una cabeza muy destacable, cuello fino, gran calidad racial y pasos articulares impecables”, destacó el jurado.

Hembras que no solo producen, sino que sostienen el sistema

La jura dejó en evidencia una evolución clara: el Braford no solo produce carne, sino que lo hace con vientres eficientes, fértiles y funcionales.

“Encontramos hembras con una gran capacidad de producción de carne sin sacrificar sus características sexuales secundarias”, explicó Yambay, subrayando la importancia del equilibrio entre feminidad y productividad.

Ese equilibrio es el que permite sostener sistemas más intensivos, más eficientes y con mayor previsibilidad.

En un contexto donde el crecimiento del rodeo depende cada vez más de la eficiencia, la pista de hembras dejó un mensaje tan claro como profundo: el futuro no está solo en producir más carne, sino en producir más terneros.

Y ahí, el Braford muestra una ventaja competitiva concreta: hembras que se preñan temprano, que crían bien, que vuelven a entrar en servicio sin inconvenientes y que sostienen su performance en el tiempo. Esa es la base sobre la cual se construye volumen.