La ganadería paraguaya tiene por delante una oportunidad que no se explica solamente por los buenos precios internacionales, sino por la enorme brecha productiva que todavía existe dentro de los establecimientos. Esa es la mirada del ingeniero agrónomo argentino Sebastián Riffel, quien sostiene que Paraguay, al igual que otros países de la región, puede aumentar de forma significativa su producción de carne sin depender necesariamente de un crecimiento del stock bovino.
Estas ideas serán desarrolladas en profundidad durante la tradicional Noche del CEA, organizada en el marco de la Expo Paraguay, donde el próximo lunes 13 de julio ofrecerá la conferencia “Cómo responder a los desafíos globales con una producción simple, eficiente y rentable”.
En un adelanto con Valor Agro, para Riffel el escenario global ofrece una ventana favorable para los países sudamericanos con capacidad de producir más carne. Estados Unidos, Australia y Brasil atraviesan procesos de retención de hacienda, una situación que restringe parcialmente la oferta mundial y abre espacio para aquellos sistemas que aún están lejos de su techo productivo.
“Tenemos una oportunidad enorme desde el punto de vista de lo que nos ofrece el mercado global de carne”, afirmó el especialista, al señalar que Paraguay, Argentina, Uruguay y Colombia mantienen una diferencia muy grande entre su producción real y su producción potencial.
En el caso paraguayo, el punto central no pasa por sumar más cabezas, sino por mejorar la eficiencia del rodeo actual. Riffel fue claro al marcar que “lo que menos preocuparía es crecer en cabezas”, porque con la hacienda que hoy tiene Paraguay se podría incrementar de forma importante la producción de carne si se corrigen los principales indicadores.
Uno de los mayores desafíos está en la cría. Según explicó, el país trabaja con niveles de destete sobre vaca entorada cercanos al 53%, lo que significa que hay una proporción importante de vientres que no están produciendo terneros. “No necesitamos más vacas, lo que necesitamos es que las vacas que están produzcan terneros”, remarcó.
El segundo camino para crecer está en agregar más kilos por animal. Riffel señaló que Paraguay puede aumentar los pesos de faena y capturar más valor por cada cabeza producida, una estrategia que ya vienen utilizando otros países ganaderos para compensar la menor disponibilidad de hacienda.
En ese sentido, destacó una ventaja competitiva del sistema paraguayo: la posibilidad de producir animales enteros sin castigos comerciales significativos. Esa condición, explicó, permite aprovechar el efecto natural de la testosterona y lograr mejores índices en los procesos de recría y terminación, algo que países como Argentina y Uruguay no pueden utilizar de la misma manera por las penalizaciones sobre ese tipo de animales.
Para el especialista, la mejora de la ganadería paraguaya no depende, al menos en una primera etapa, de grandes inversiones. Por el contrario, considera que el principal salto productivo está tranqueras adentro, en el manejo, la planificación y el mejor aprovechamiento de los recursos disponibles.
“El tema de inversión pasa a un plano totalmente secundario. Hoy claramente lo que priorizamos es el manejo”, sostuvo Riffel. En su visión, antes de incorporar insumos o buscar soluciones externas, los productores deben enfocarse en utilizar mejor el pasto, ordenar los procesos y volver a los aspectos básicos que determinan la eficiencia del sistema.

El técnico advirtió que, en un contexto de buenos precios, aparecen muchas ofertas de insumos y tecnologías que prometen resolver problemas productivos. Sin embargo, insistió en que ninguna herramienta puede reemplazar la falta de manejo. “No existen soluciones mágicas. Si no hacemos un manejo de los recursos que tenemos, por más que compremos cualquier tipo de insumo, no vamos a revertir esta mala situación”, afirmó.
Riffel también puso el foco en el uso de las pasturas. Consideró que Paraguay tiene una superficie forrajera importante y una relación favorable entre pasturas y cabezas vacunas, pero todavía enfrenta dificultades para transformar ese recurso en más carne. “Paraguay tiene todo, pero tiene una gran dificultad: no maneja bien el pasto”, señaló.
Bajo esa mirada, la producción simple, eficiente y rentable no significa producir menos ni resignar tecnología, sino ordenar prioridades. Primero mejorar la preñez, el destete, la recría, los pesos de terminación y el uso del pasto; luego, cuando el sistema ya esté funcionando con altos niveles de eficiencia, avanzar con inversiones que potencien ese resultado.
El especialista planteó que la discusión debe trascender al productor individual y convertirse en un debate nacional, por el peso que tiene la ganadería en la economía paraguaya. “No puede ser que en el año 2026 estemos trabajando con estos malos índices cuando tenemos la posibilidad de revertirlo”, expresó.
Con ese enfoque, Riffel buscará dejar un mensaje directo: Paraguay tiene mercado, recursos, pasturas y rodeo; el desafío ahora es transformar ese potencial en más terneros, más kilos por animal y más carne por hectárea.


