La fuerte caída del dólar frente al guaraní se transformó en una de las mayores preocupaciones para el negocio ganadero paraguayo. A pesar de que los precios del ganado gordo y de la carne alcanzan niveles históricamente altos, desde la Asociación Rural del Paraguay (ARP) advierten que la devaluación de la moneda estadounidense está golpeando con fuerza al productor primario, especialmente al invernador, que vende en dólares pero mantiene prácticamente todos sus costos en guaraníes.
En conversación con Valor Agregado, el secretario general de la ARP, Martín Filártiga, confirmó que representantes del gremio mantuvieron recientemente una reunión con autoridades del Banco Central del Paraguay (BCP) para trasladar la preocupación del sector y conocer la visión oficial sobre el comportamiento del tipo de cambio.
“Hoy lo que más nos preocupa es el tipo de cambio”, afirmó Filártiga, quien explicó que el sector pecuario atraviesa una situación inédita. “Estamos con precios históricos, tanto a nivel interno como internacional, pero el problema es que el productor vende en dólares y tiene prácticamente el 100% de sus costos en guaraníes”, sostuvo.
Según explicó el dirigente rural, durante el encuentro el Banco Central presentó los fundamentos económicos que explican la caída del dólar y dejó en claro que no prevé intervenir en el mercado mientras la moneda estadounidense siga comportándose de manera similar a lo que ocurre a nivel global.
“Lo que ellos nos dijeron es que el Banco Central no va a intervenir mientras el dólar se siga comportando como se comporta en el mundo”, señaló Filártiga.
Desde la ARP entienden que el impacto sobre el productor es significativo, principalmente porque muchos insumos quedaron ajustados a los valores del dólar registrados en 2025, cuando la divisa llegó a superar los G. 8.000. “Todos los insumos tuvieron un salto con ese dólar arriba de 8.000 guaraníes. Después el dólar bajó, pero los insumos ya no bajaron”, remarcó.
El dirigente sostuvo que, si bien hoy el novillo gordo se negocia en el entorno de US$ 4,80 a US$ 5,00 por kilo carcasa, el efecto del tipo de cambio reduce considerablemente el poder de compra del productor. “Con el dólar a 6.050 o 6.100 es como si estuviéramos vendiendo a US$ 3,60 o US$ 3,70”, ejemplificó.
Filártiga reconoció que la Rural no maneja aún una estimación concreta de las pérdidas económicas generadas por esta situación, aunque afirmó que el deterioro de la competitividad es evidente y genera incertidumbre dentro del sector. “Un pico como este nunca tuvimos. Somos el país donde más se devaluó la moneda estadounidense en la región, llegando al 25%”, indicó.
Durante la reunión, el Banco Central también sugirió algunas herramientas financieras para intentar reducir la exposición cambiaria, entre ellas operaciones forward, endeudamiento en dólares y mecanismos de cobertura financiera.

Martín Filártiga, secretario general de la ARP.
Sin embargo, desde la Rural consideran que el productor deberá empezar a buscar rentabilidad ajustando otras variables del negocio, ya que no existen señales de una eventual intervención oficial en el mercado cambiario. “Hoy no hay ningún indicio que haga intervenir al Banco Central según sus reglas”, comentó Filártiga.
El dirigente también abrió la puerta a un debate que comienza a instalarse dentro de la cadena pecuaria: avanzar hacia una mayor dolarización de las operaciones ganaderas. “Creo que lo ideal sería que toda la cadena esté dolarizada”, expresó, aunque aclaró que ese proceso deberá darse naturalmente dentro del mercado y no por imposición institucional.
Actualmente, mientras la industria frigorífica compra el ganado gordo en dólares, buena parte de la reposición y de los negocios de cría continúan operando en guaraníes, lo que deja al productor más expuesto a las variaciones del tipo de cambio.
El escenario genera preocupación en un momento donde la ganadería paraguaya atraviesa una coyuntura positiva en materia productiva y comercial, con buenos precios internacionales, valores históricos para el ganado y perspectivas climáticas favorables de cara al invierno. Sin embargo, el dólar pasó a convertirse en una variable determinante dentro de la ecuación económica del productor.


