×

El corral argentino cambia el modelo: terneros caros empujan animales más pesados y una mayor producción de kilos

  • Compartir

El corral argentino cambia el modelo: terneros caros empujan animales más pesados y una mayor producción de kilos

La ganadería argentina comienza a mostrar una transformación progresiva en sus sistemas de terminación. El mayor valor de los terneros, combinado con una relación favorable respecto al costo de alimentación, está llevando a los corrales a extender los ciclos productivos y aumentar los pesos de faena, mientras el país inicia paralelamente una lenta fase de retención de vientres.

Juan Carlos Elizalde explicó a Valor Agro que el cambio ya puede observarse tanto en los animales preparados para exportación como en aquellos tradicionalmente destinados al mercado interno.

En el caso de la hacienda exportable, señaló que actualmente los animales están llegando a faena con entre 40 y 50 kilos adicionales.

ypoti
everdem

Pero la transformación también empieza a observarse sobre el ganado de consumo. “Estamos pasando de una faena de 300 o 320 kilos a una faena de 360 o 380 kilos”, aseguró durante una entrevista con Valor Agro.

El principal factor detrás de este cambio es el económico. Elizalde explicó que el ternero representa actualmente una inversión inicial elevada para los sistemas de engorde. Frente a esa realidad, terminar rápidamente un animal liviano puede generar un resultado insuficiente o incluso negativo.

La alternativa pasa por mantenerlo durante más tiempo y producir una mayor cantidad de kilos. “El que es dueño de los terneros te dice: pagué un ternero caro, la comida la tengo barata. Entonces, para diluir el costo de la materia prima, tengo que producir más kilos para compensar la compra-venta negativa”, explicó.

Esta lógica empieza a trasladarse a toda la cadena.No solamente el feedlot necesita producir un animal más pesado, sino también los abastecedores y operadores que engordan hacienda propia deben adaptarse a esa ecuación económica.

“Si tiene que comprar un ternero caro y después lo faena liviano, pierde plata. Entonces él también se ve obligado a hacerlo pesado”, agregó.

Como consecuencia, comienza a modificarse gradualmente la composición de la oferta. “Lo que está pasando con la hacienda liviana es que cada vez hay menos porcentaje y va apareciendo una mayor proporción de hacienda pesada”, afirmó.

La recría aparece como el gran desafío

Para profundizar este proceso, Argentina necesita desarrollar más recría y extender la producción de kilos antes del ingreso al corral.

Sin embargo, Elizalde advirtió que existen restricciones importantes. La disponibilidad de superficie compite en muchas regiones con la agricultura y, además, montar sistemas de recría requiere una inversión considerable de capital. “Hoy en Argentina fabricar comida es lo de menos”, señaló.

El problema, explicó, no está exclusivamente en el costo de implantar una pastura, sino en financiar la hacienda necesaria para aprovecharla. “Una hectárea de pastura puede costar 300 dólares. Ahora, si le tengo que poner todos los animales arriba, son 4.000 dólares”, ejemplificó.

La falta de crédito accesible para ese tipo de inversiones termina favoreciendo alternativas de ciclos más cortos. “Es más fácil comprar un ternero, en 90 días venderlo gordo y listo, pero eso pierde plata”, indicó.

Por eso, el especialista entiende que Argentina se encuentra en una transición: aumentar progresivamente los pesos tanto de la hacienda liviana como pesada y, paralelamente, desarrollar una mayor recría pastoril.

Retención de vientres, pero todavía moderada

El otro movimiento que comienza a registrarse dentro de la ganadería argentina es una menor faena de hembras.

Elizalde explicó que uno de los indicadores utilizados para identificar períodos de liquidación o retención es la participación de las hembras dentro de la faena total. “Cuando el porcentaje de hembras en la faena supera el 45%, hay liquidación. Cuando estamos debajo, hay retención”, señaló.

Actualmente, según los datos manejados por el especialista, Argentina se encuentra alrededor del 43,8% de hembras en la faena. “Hoy habría una retención. Algunos dicen que es retención y otros que es una retención moderada, pero es cierto que hay una retención”, afirmó.

Sin embargo, el proceso avanza lentamente. El elevado valor de las terneras genera una fuerte competencia entre retenerlas como futuras madres o aprovechar el buen momento comercial y destinarlas a producción de carne.

“Comprar una ternera es caro, quedarme con una ternera es caro. Y si vale tanto la carne, aparece eso de más vale pájaro en mano que cien volando: la engordo, hago plata y veo el año que viene qué hago”, explicó.

Elizalde recordó que Argentina todavía arrastra las consecuencias de diferentes ciclos de liquidación y recuperación del rodeo.

Luego de una fuerte pérdida de aproximadamente 10 millones de cabezas en años anteriores, el país logró posteriormente recuperar alrededor de 6 millones, principalmente mediante crecimiento del rodeo de cría.

Sin embargo, las sequías posteriores volvieron a provocar una disminución cercana a 3 millones de animales. Recuperar solamente esas últimas pérdidas podría demandar alrededor de cuatro años.

La razón está directamente vinculada con la velocidad reproductiva de la ganadería. “Una vaca no es un pollo. Una vaca da 0,7 terneros en el mejor de los casos. Después una parte hay que retenerla, darle servicio y esperar”, explicó.

Por eso, aun con buenos precios y señales favorables para comenzar una recomposición del rodeo, el crecimiento será necesariamente gradual. “Es un crecimiento muy lento. Caerse es fácil; volver a levantar lleva tiempo”, resumió Elizalde.