Rossana Riveros | Valor Agro
La ganadería no es solo una forma de vida para él; es su pasión y la esperanza de que Paraguay se convierta en una potencia alimentaria mundial. Antes de renovar su compromiso con el gremio, con casi el 70% de aprobación, Daniel Prieto inició su trayectoria gremial pasando por varios cargos; ha sido socio de la ARP durante 22 años.
En una entrevista con Valor Agro, el nuevo Presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) habló del desafío que enfrentará frente al gremio, lo cual implica la participación de las regionales de la ARP y el fortalecimiento de su poder y colaboración con la Comisión Directiva Central.
También destacó la importancia de fortalecer la Fundación Servicios de Salud Animal (Fundassa) para proteger al ganado y promover la producción local. Además, abordó temas como la expansión del hato ganadero, la estabilidad de los precios internacionales y la trazabilidad del ganado.
¿En la actualidad cuáles serían los mayores desafíos como Presidente?
Tenemos la experiencia, hemos trabajado, seguimos trabajando y queremos continuar haciéndolo. Hoy uno de los mayores desafíos es lograr las condiciones para crear el Instituto de la Carne, ampliar el trabajo con el gobierno para mejorar la seguridad física y jurídica de los productores, y además se plantea el inicio de las clases en la Universidad Rural del Paraguay. Todo esto y muchos objetivos más solo se pueden lograr dándole espacio y preponderancia a las regionales, que hacen de la ARP el gremio más importante del país. El poder local de las regionales tiene una vía directa para trabajar con la Comisión Directiva Central, y esperamos reforzar esto, ya que las prioridades se definen entre todas las partes.
¿Cuáles serían sus prioridades para el sector ganadero?
En conjunto con las regionales de la ARP, vamos a trazar las prioridades. La propuesta del equipo es fortalecer las relaciones con las regionales y generar canales que permitan un mayor poder en cada ámbito. Optimizar los puestos de control de Colcat, donde ya logramos que los trámites sean todos digitales, mejorando la seguridad para transportistas y productores. A esto se suma la modernización de los controles de tránsito de ganado y la lucha contra el abigeato. Fortalecer Fundassa es clave, ya que hoy estamos logrando una protección de más del 99% del ganado, lo cual repercute más allá de los límites de la ARP; el impacto positivo mejora la producción y las posibilidades de más de 140 mil productores en el país. Otro punto que ya logramos en la administración anterior es la aprobación del marco legal del SIAP, donde participamos activamente en conjunto con Senacsa. Uno de los secretos del éxito uruguayo es la trazabilidad, un modelo exitoso que debemos replicar. Debemos lograr que en 2024 se promulgue el proyecto de ley impulsado por este equipo de la ARP, que prohíbe la producción e importación de proteína animal de laboratorio. Además, la ley de denominación de la carne y esta otra ley serán una protección importante para la producción y toda la cadena de valor.
¿Cómo observa el negocio ganadero en la actualidad?
Tenemos desafíos importantes, como ampliar el hato ganadero y mejorar las posibilidades del productor. Considerando también que existen cuestiones como la sequía, inundaciones, altas temperaturas, etc., que afectan mucho y no se pueden controlar. Además, la inestabilidad del precio en el mercado mundial podría mejorar si logramos alcanzar los objetivos del SIAP y fundamos el Instituto de la Carne. Hoy en día, Paraguay tiene la carne más económica de toda la región (Paraguay: G. 47.836, Brasil: G. 63.756, Argentina: G. 67.763, Uruguay: G. 84.103, Chile: Gs. 89.258), pero también debemos trabajar juntos para aumentar el poder adquisitivo de los compatriotas. El sector privado es fundamental, y el apoyo que se genera en las asociaciones público-privadas permite visualizar objetivos cada vez más palpables.
La ganadería es un pilar fundamental de la economía del país, ¿qué medidas debería tomar el gobierno hacia el sector?
Se debe lograr un acceso a créditos más blandos para que el impacto de los precios internacionales y las dificultades propias de la producción en el campo no desanimen a las nuevas generaciones y a muchos ganaderos que hoy miran hacia otros rubros al no encontrar alternativas a corto y mediano plazo. El trabajo de Senacsa es fundamental, tanto como el aporte del Indert. La seguridad jurídica es la base para lograr mayores inversiones, y aquí debe quedar claro que el productor no está pidiendo que le regalen nada; solo queremos trabajar en un marco de resguardo donde podamos tener un futuro predecible dentro de las posibilidades. Este podría ser el gobierno con más cantidad de técnicos en la toma de decisiones, lo cual es una ventaja, y vamos a acompañar todos los procesos que potencien el ingreso de divisas.
La ganadería paraguaya continúa en pleno desarrollo: ¿qué beneficios puede aportar la trazabilidad del ganado al productor?
La trazabilidad es una práctica que venimos implementando desde hace varios años; ahora, con la ley del SIAP, esto se ampliará a todo el hato ganadero en un proceso paulatino. Si recuerdas, cuando se implementó el IRP, no fue de un día para otro, se realizó por etapas; hoy ya es algo que está en el sistema y que genera más posibilidades para que el Estado cumpla con sus funciones. La trazabilidad representa una gran oportunidad para poder certificar a los mercados más exigentes la procedencia desde que el animal nace hasta que se faena. El productor debe tener acceso a todas las herramientas que le permitan también elegir a qué mercado vender; nuestro objetivo es que la carne sea una marca país, y estamos convencidos de que la producción aún no ha alcanzado su techo.
El hato ganadero del país sigue sin recuperar cifras, afectado por un escenario complicado que enfrenta el productor. ¿En qué se puede trabajar para mejorar las tasas reproductivas del rebaño nacional nuevamente?
Una posibilidad es crear un marco legal que potencie la inversión de los productores y que permita que este estancamiento sea solo una etapa y no la norma. Debemos seguir mejorando la genética, el manejo nutricional, fortalecer el manejo sanitario, ampliar el monitoreo y registro. Ya con el Instituto Técnico Superior Rural dimos el primer paso en la capacitación y asesoramiento; esto se ampliará con la Universidad Rural del Paraguay creada por Ley, representando una esperanza para todo el sector. La sostenibilidad ambiental es una práctica que existe incluso antes de la creación de leyes específicas, así que ahí ya hemos avanzado, todo esto junto con la tecnología aplicada a la gestión de agua y sombra en los espacios con mayores temperaturas, así como la colaboración y alianzas con el Estado, nos permitirá superar este período.
Estados Unidos el año pasado se encargó de ponerle el punto final feliz a la ganadería local con la habilitación. Este año ya existe interés de otros países en auditorías, y naciones como México que ya iniciaron, y próximamente se enviará carne paraguaya a Canadá. ¿Debería Paraguay conformarse con las oportunidades que se abren o empezar a ganar independencia en el mercado internacional de la carne?
La producción nacional no es un gigante dormido, es un gigante oculto; debemos apuntar a una visibilización que seguramente marcará una competencia directa con otras naciones productoras, pero estamos seguros de que estos logros que venimos cosechando simplemente son los primeros pasos para ampliar las posibilidades en nuevos mercados. Hemos superado los exámenes de Estados Unidos, hoy exportamos a Israel y Taiwán. La carne como marca país debe ser una causa nacional.
Por otro lado, Brasil está dejando de inmunizar contra la aftosa en más estados, al igual que Bolivia. ¿Cómo ve este asunto desde el sector, considerando que son países de la región y que Brasil es un fuerte competidor de Paraguay en algunos mercados de carne?
Estamos convencidos de que nuestro pasaporte al mundo es Fundassa, es impensable dejar de vacunar. Aunque cada país tiene sus propias políticas públicas, nosotros somos una nación soberana que manejará la salud animal como mejor nos convenga a corto, mediano y largo plazo. Hoy más que nunca, considerando que existen fronteras abiertas donde eventualmente se pueda dar contacto con ganado no vacunado, no podemos correr el riesgo de replicar políticas de otros países que tienen otras realidades.


