En el marco de la salida de campo del Beef Experience, el sistema de ciclo completo de la Ganadera ACE, volvió a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos de la producción de carne: mejorar la eficiencia en todos los eslabones del proceso.
La experiencia, acompañada por Agroceres junto a Indabal Balanceados, permitió observar cómo la integración entre cría, recría y terminación impacta directamente en los resultados.
El responsable en nutrición de carne de Agroceres, Fernando Brito, explicó que uno de los puntos más relevantes del sistema es justamente esa conexión entre etapas. “El sistema ganadero tiene varias opciones, no hay un estándar”, señaló, remarcando que cada establecimiento debe entender su funcionamiento, pero siempre bajo una lógica de integración donde cada eslabón potencie al siguiente.
En ese sentido, destacó que los resultados observados en Ganadera ACE parten desde una base sólida en la cría. “Es una hacienda muy intensiva, donde las vacas ya están en una suplementación diferente al promedio y los terneros son alimentados en creep feeding, lo que permite altos pesos al destete”, explicó.
Esa mejora inicial genera un efecto directo en el resto del sistema, acelerando los procesos y aumentando la eficiencia global.
“El tiempo largo quita los resultados económicos, lucro, rentabilidad”, afirmó Brito, al poner el foco en la necesidad de acortar los ciclos productivos. Según indicó, lograr animales más pesados al destete permite prácticamente eliminar etapas intermedias y llevar animales a faena en 14 a 16 meses, muy por debajo de los sistemas tradicionales que pueden extenderse hasta tres años. “Cuando usted acorta ese periodo, la ventaja es enorme”, remarcó.
A su vez, subrayó que la eficiencia no pasa únicamente por bajar costos, sino por maximizar la producción. “No siempre un costo menor significa un resultado mejor, porque si usted baja costos, baja ganancia”, explicó, agregando que “la facturación dentro de una finca de carne viene de la ganancia de peso vivo o de carcasa”.
El contexto actual del negocio también fue parte del análisis, especialmente con un mercado que presenta precios del ternero más elevados y una fuerte competencia por la reposición.
En este escenario, Brito insistió en la importancia de la gestión. “Tenemos que hacer cuentas constantemente, porque los precios son variables”, sostuvo, destacando que cada sistema debe ajustarse de manera dinámica para sostener la rentabilidad.
Sin embargo, uno de los conceptos más importantes de su análisis estuvo vinculado a la competitividad de la carne bovina frente a otras proteínas. “La ganadería de corte bovina es la menos eficiente frente al pollo y al cerdo”, afirmó,
Lo graficó con una comparación directa: “una madre de cerdo deja aproximadamente 2.000 kilos de carne al año, una gallina cerca de 300 kilos, mientras que nosotros producimos una carcasa de 250 kilos cada dos o tres años”.
Frente a este escenario, remarcó que la única salida es mejorar la eficiencia y avanzar en la diferenciación del producto. “Cuando es posible agregar valor en la venta, es mejor para la hacienda”, indicó, señalando que la calidad de carne y la capacidad de responder a las exigencias del mercado serán determinantes para capturar mejores precios.


