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Martín Céspedes: “Hoy el negocio obliga a tecnificarse y a cuidar cada ternero”

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Martín Céspedes: “Hoy el negocio obliga a tecnificarse y a cuidar cada ternero”

La necesidad de producir más terneros para acompañar la recomposición del rodeo paraguayo está llevando a poner bajo la lupa no solamente los índices de preñez, sino todo el proceso que ocurre desde el servicio hasta el destete. Para Martín Céspedes, presidente de la Comisión Técnica de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), ahí aparece una de las mayores oportunidades productivas de la ganadería nacional.

“El desafío no está solamente en hablar de preñeces. El desafío está en sostener esas preñeces”, afirmó Céspedes en Valor Agregado.

A su entender, Paraguay no necesariamente necesita comenzar el proceso de recuperación del stock aumentando de manera inmediata la cantidad de vientres, sino consiguiendo una mayor producción sobre la base reproductiva ya existente. “No se trata solamente de salir a comprar más vientres, sino que hay que tratar primero de preñar lo que tengamos”, señaló.

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El primer desafío, sin embargo, es saber con precisión cuál es la situación actual. Durante años se utilizaron estimaciones de tasas de procreo próximas al 50% o 52%, pero Céspedes explicó que nuevos análisis presentados durante la jornada Inteligencia Reproductiva permitieron ajustar ese indicador.

En lugar de relacionar todos los vientres existentes con la cantidad de terneros producidos, el nuevo cálculo considera específicamente las hembras que efectivamente llegan al servicio. Bajo ese criterio, la referencia se ubicaría en torno al 57%.

El dato, aunque todavía refleja un nivel productivo con mucho espacio para crecer, permite tener una lectura más precisa. “Lo primero que tendríamos que hacer es saber dónde estamos parados, y para eso es fundamental la información y recabar datos”, afirmó.

Pero para Céspedes, el problema de la reproducción no puede limitarse exclusivamente al porcentaje de preñez. En establecimientos con mayor seguimiento técnico aparecen con claridad pérdidas que se producen después del diagnóstico de gestación.

Según explicó, existen sistemas donde la merma acumulada desde una ecografía realizada aproximadamente a los 30 días hasta el destete puede ubicarse entre 20% y 25%. Las pérdidas pueden darse en diferentes etapas: mortalidad embrionaria temprana, media o tardía, problemas durante el parto y muertes posteriores al nacimiento.

Los datos analizados durante Inteligencia Reproductiva reforzaron esa preocupación. Incluso en establecimientos con alrededor de 86% de preñez en períodos cercanos a 80 días, las mermas continúan teniendo un impacto importante sobre el resultado final. “Lo más resaltante fue que, a pesar de los índices reproductivos de los campos bien manejados, la merma seguía siendo un problema”, sostuvo.

De acuerdo con la información presentada, aproximadamente el 58% de las pérdidas ocurre durante la gestación y algo más del 40% entre el nacimiento y el destete. Para Céspedes, especialmente en este último tramo existe una responsabilidad directa del sistema productivo y una oportunidad concreta para mejorar. “El que ya está en nuestras manos como técnicos y como personal de campo es el ternero señalado”, explicó.

En este punto, el Presidente de la Comisión Técnica entiende que buena parte del desafío pasa por la gestión humana. Problemas de seguimiento, registros incompletos o falta de protocolos pueden terminar escondiéndose detrás de conceptos ampliamente utilizados en los establecimientos como “mortandad por causa desconocida”.

“Hay que revertir eso y eso de la única forma que se revierte es con el control”, afirmó.

Para Céspedes, la tecnificación juega un papel fundamental porque obliga a profesionalizar los procesos. El uso de herramientas como la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), por ejemplo, no mejora necesariamente los indicadores solamente porque permita preñar más vacas, sino porque introduce planificación, registros y mayor control sobre el rodeo. “Cuando entrás en manejos más sofisticados, más finos y más tecnificados, necesariamente te obliga a ordenar la casa. Al ordenar la casa generás mejor información, al generar mejor información generás mejor control”, señaló.

En esa línea, consideró que la eficiencia reproductiva debe analizarse como parte de un sistema integrado. Nutrición, condición corporal, suplementación mineral, sanidad, manejo, ambiente y reproducción terminan determinando conjuntamente el resultado. “La reproducción no es un hecho aislado, sino que es dependiente de muchos otros factores”, indicó.

Además, Céspedes entiende que la actual coyuntura económica representa una oportunidad para acelerar las inversiones. Según explicó, el costo de algunos tratamientos reproductivos es similar al registrado una década atrás, mientras que el valor del ternero prácticamente se duplicó. “Si hace diez años, con una menor tasa de retorno, la inversión ya era positiva, hoy con el precio del ternero, las perspectivas de mercado y las posibilidades de venta que tenemos, yo creo que no hay forma en que no se tecnifique y no se invierta”, sostuvo.

El desafío, por lo tanto, pasa por transformar una buena preñez en más terneros efectivamente destetados. En un escenario de recomposición del stock bovino, cada punto porcentual ganado entre el servicio, la gestación, el nacimiento y el destete puede representar miles de terneros adicionales para la ganadería paraguaya.

Para Céspedes, alcanzar ese objetivo dependerá cada vez menos de incorporar solamente más animales y cada vez más de gestionar mejor los que ya existen: medir, registrar, planificar, detectar dónde se producen las pérdidas y actuar sobre ellas.