El negocio del confinamiento en Paraguay atraviesa un momento de oportunidades impulsado por una relación favorable entre costos y precio de la carne, aunque condicionado por un factor clave: el alto valor de la reposición. En ese escenario, la eficiencia productiva aparece como el principal camino para sostener la rentabilidad, con un mensaje claro desde el sector técnico: producir más kilos por animal.
Vinicius Matté, asesor comercial de Vilomix Paraguay, durante su participación en Confina Paraguay, destacó a Valor Agro que el contexto actual permite “pagarse fácilmente una diaria de confinamiento a través de la producción”, apoyado en costos de alimentación más estables y una valorización de la carne que mejora la ecuación del corral.
Sin embargo, advirtió que el principal desafío sigue estando en la relación entre el precio del ternero y el valor del ganado terminado. “Tenemos un desmamante con un valor muy arriba del gordo, y eso complica la ecuación”, señaló, marcando una de las tensiones más relevantes del negocio ganadero en la actualidad.
En este contexto, Matté planteó que la clave no está únicamente en las variables de mercado, sino en la capacidad del productor de ajustar su sistema productivo. “Hay tecnologías que permiten diluir ese mayor costo, y una de las principales es producir una carcasa más pesada”, afirmó.
El cambio de lógica productiva es determinante. Según explicó, mantener esquemas tradicionales con animales de 480 kilos a faena vuelve muy difícil cerrar los números. En cambio, al avanzar hacia novillos de 560 o incluso 580 kilos, la ecuación económica mejora de forma significativa.
Este salto productivo no solo es posible, sino que ya está ocurriendo en varios sistemas. “Nos sorprende que la genética disponible ya está preparada para eso. Con una buena base de vientres y el uso de inseminación con razas taurinas, hay potencial para lograr esas carcasas más pesadas”, indicó.
Más allá de la tecnología, el especialista también hizo foco en un factor muchas veces subestimado: el recurso humano. En un contexto donde la ganadería incorpora herramientas cada vez más sofisticadas, desde inteligencia artificial hasta sistemas de gestión, la capacitación y retención del personal se vuelve estratégica. “Todo eso requiere personas capacitadas, y hoy la rotación y la falta de mano de obra comprometida es una preocupación constante”, remarcó.
En definitiva, el confinamiento se consolida como una herramienta clave para intensificar la producción de carne en Paraguay, pero su éxito dependerá de la capacidad de adaptación del productor. Más kilos por animal, mejor uso de la genética y una gestión eficiente de los recursos humanos aparecen como los pilares de un negocio que, en un contexto desafiante, sigue mostrando potencial de crecimiento.


