La ganadería paraguaya atraviesa un escenario que vuelve a poner a la cría y a la producción de terneros en el centro de las decisiones. Con mejores precios, perspectivas favorables para el negocio y una necesidad concreta de recomponer la población bovina, Mauricio Costa, director de Cabaña Altohondo, considera que el desafío no pasa únicamente por aumentar la cantidad de vientres, sino por conseguir que cada hembra incorporada al rodeo sea más eficiente.
“Tenemos que meter el foco 100% en lo que es la productividad. No es solamente retener hembras, sino tener buenos índices productivos en esas hembras. Yo creo que ese va a ser el salto de calidad y el salto productivo que necesitamos en la ganadería”, expresó Costa durante una entrevista con Valor Agregado.
Su visión aparece en la antesala de una nueva zafra de reproductores y particularmente del tradicional remate de Altohondo, previsto para el sábado 22 de agosto. Para Costa, el contexto ganadero actual genera condiciones propicias para que el productor vuelva a invertir, especialmente en herramientas capaces de mejorar sus resultados.
El Director de Altohondo destacó que el clima acompañó favorablemente a buena parte de las regiones productivas y que, junto con el escenario comercial, está generando un ambiente atractivo para los negocios. Uno de los principales objetivos, afirmó, debe ser comenzar a repoblar los campos después de varios años de reducción de existencias.
En ese proceso, Costa entiende que la genética y la incorporación de tecnología tendrán un papel determinante. “Creo que es el momento de hacer inversiones, sobre todo inversiones que sean rendidoras, que sean productivas. La situación de los mercados está muy óptima, con buenos precios y al alza, y hay muy buenas perspectivas”, señaló.
La mayor intención de producir terneros abre una oportunidad para mejorar simultáneamente la calidad del rodeo. Desde Altohondo entienden que el desafío de la genética no termina con conseguir más preñeces o más kilos al destete, sino que debe acompañar al animal durante toda la cadena hasta llegar a la industria frigorífica.
“Esos son los desafíos que nos tocan como productores: producir genética adecuada para que esto finalmente pueda rendir en el final de la cadena, que es el frigorífico. Necesitamos estar acordes y hacer que esto pase”, afirmó.
Precisamente bajo esa filosofía Altohondo viene profundizando un programa de selección en el que la adaptación continúa siendo uno de los pilares centrales.
Costa explicó que Paraguay obliga a producir animales capaces de responder en ambientes muy diferentes y, en algunos casos, extremos: desde las altas temperaturas del Chaco Central hasta condiciones de exceso hídrico e inundaciones en el Bajo Chaco. “La adaptación es algo primordial para empezar a producir toros o vaquillas que van a desenvolverse en ambientes muy extremos”, explicó.
A esa rusticidad, la cabaña viene sumando cada vez más información objetiva. Desde hace más de una década Altohondo trabaja con mediciones de carcasa, una herramienta que Costa considera fundamental para orientar la selección de los próximos años y brindar mayor información a quienes incorporan su genética.
El trabajo está permitiendo observar avances en características como área de ojo de bife, grasa intramuscular y marmoreo. Según Costa, dentro de la población evaluada aparecen ejemplares con valores de marbling del 6% al 7%, resultados que generan nuevas posibilidades de selección pensando en la calidad final del producto.

La compra de genética también está cambiando
Costa señaló que la forma en que el productor selecciona reproductores evolucionó y que cada vez existe mayor demanda de información antes de tomar una decisión.
“Hoy cada día se están tomando más decisiones en base a información. Ya no se compra porque es lindo; creo que el negocio ya no pasa mucho por ahí. La gente busca rendimiento, busca productividad y busca eficiencia”, sostuvo.
Ese concepto también marcará la propuesta que Altohondo presentará en su próximo remate. La cabaña llegará a la actividad luego de atravesar un año productivamente desafiante, incluso con uno de sus establecimientos afectado por inundaciones que impidieron el ingreso durante prácticamente tres meses.
Pese a las dificultades, Costa destacó el trabajo del equipo y aseguró que la selección mantuvo los criterios establecidos por la cabaña. Los toros que llegarán a venta fueron elegidos especialmente por corrección estructural, desplazamiento, volumen de carne y capacidad de expresar potencial productivo a edades tempranas. “Estamos convencidos de que son animales que van a generar impacto positivo en los diferentes ambientes que hay en Paraguay”, aseguró.
La nueva edición del remate de Altohondo se realizará el sábado 22 de agosto en el Tattersall de la Asociación Rural del Paraguay, nuevamente bajo el martillo de Ferusa.
Será una nueva instancia para poner en el mercado una genética que, según Costa, busca responder a uno de los grandes desafíos que presenta actualmente la ganadería paraguaya: aprovechar la necesidad de producir más terneros para, al mismo tiempo, dar un salto en productividad.


