Paraguay busca avanzar hacia nuevos destinos para su creciente producción porcina y uno de los mercados que aparece entre los objetivos principales es Chile. Para superar determinadas exigencias sanitarias del país trasandino, el sector viene trabajando en un sistema de compartimentación sanitaria que ya obtuvo reconocimiento oficial.
Eduardo Dietze, gerente agropecuario de la Cooperativa Colonias Unidas, explicó en Valor Agro que la expansión de la cadena porcina paraguaya necesitará cada vez más del mercado externo, principalmente frente al importante crecimiento de la producción registrado durante los últimos años. “El gran crecimiento se va a tener que sostener en la exportación”, señaló.
Dietze destacó que Paraguay viene desarrollando una agenda coordinada entre el sector privado y diferentes organismos públicos para avanzar en la apertura de destinos internacionales. Ese trabajo permitió en los últimos años acceder a mercados como Taiwán y Uruguay, además de concretar recientemente la apertura de Filipinas.
También existen gestiones con otros países. Representantes de Perú realizaron recientemente auditorías dentro del sistema productivo paraguayo y, de acuerdo con Dietze, existen buenas expectativas de que ese mercado pueda incorporarse próximamente.
Sin embargo, uno de los destinos en los que existe especial interés es Chile. Según explicó, el país mantiene determinadas exigencias sanitarias relacionadas con la fiebre aftosa, en un contexto en el cual Paraguay continúa aplicando vacunación dentro de su programa sanitario.
Ante esa situación, el sector porcino avanzó en una alternativa reconocida por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA): la compartimentación sanitaria. “Tenemos el reconocimiento oficial desde el 6 de enero de este año, con un grupo de granjas que están dentro de un proyecto de compartimento sanitario”, afirmó Dietze.
El sistema no incluye actualmente el 100% de la producción, pero comprende un conjunto de establecimientos que cumplen condiciones específicas de bioseguridad, trazabilidad y manejo sanitario. Según Dietze, esa estructura podría permitir que la carne producida dentro del compartimento pueda atender las exigencias del mercado chileno.
“Eso nos da la posibilidad de que desde ese compartimento podamos atender parte de lo que es el mercado chileno. Tengo mucha expectativa y creo que en 2027 seguramente vamos a tener novedades”, sostuvo.
Dietze destacó además que el proceso de apertura de mercados requiere un trabajo permanente entre SENACSA, el Ministerio de Industria y Comercio, la Cancillería Nacional, las representaciones diplomáticas y el sector privado.
La estrategia cobra mayor importancia frente al crecimiento de la producción paraguaya. El aumento de las inversiones y de la disponibilidad de animales obliga a encontrar nuevos destinos capaces de absorber mayores volúmenes sin generar una presión excesiva sobre el mercado interno.
En ese escenario, la trazabilidad aparece como otra de las fortalezas que Paraguay busca mostrar a los compradores internacionales. En el caso del sistema de Colonias Unidas, la integración comprende genética, maternidades, producción de lechones, granos, elaboración de raciones, engorde y participación dentro de la industria frigorífica.
Dietze sostuvo que esa integración permite construir un esquema de trazabilidad desde el origen que resulta atractivo para los mercados externos. A eso se suma la disponibilidad local de maíz y soja, materias primas que Paraguay históricamente exportó hacia otros países productores de carne. “Si exportamos ese maíz y termina generando competitividad en una cadena del exterior, ¿por qué no podemos aprovechar esas ventajas competitivas localmente para desarrollar nuestra propia producción?”, planteó.
Con una producción en expansión, mayor integración entre los diferentes eslabones y una agenda activa de apertura de mercados, Chile aparece así como uno de los próximos objetivos estratégicos para la carne porcina paraguaya.


