El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) confirmó tres focos de rabia bovina en el distrito de Cerrito, departamento de Ñeembucú, dentro del área de influencia de la Unidad Zonal Laureles, tras diagnósticos laboratoriales positivos registrados entre el 2 y el 3 de julio.
De acuerdo con el reporte oficial elaborado por el Programa Nacional de Control de la Rabia en Animales Susceptibles, los casos fueron detectados en las localidades de Tacuruty, Curuzú Abá y Potrero Villalba, todos en bovinos.
“Se brindó respuesta sanitaria ante casos de rabia confirmados laboratorialmente, incluyendo visitas a productores afectados, evaluación de la situación en establecimientos afectados y recomendaciones de manejo y control”, indicó Senacsa en un documento al que accedió Valor Agro.
En ese marco, el servicio veterinario oficial informó que fueron atendidas notificaciones correspondientes a nueve propietarios, con un total de 25 mortandades de bovinos registradas.
El análisis epidemiológico del Senacsa sostiene que la investigación evidencia “la confirmación de tres focos de rabia bovina localizados en la Unidad Zonal Laureles” y advierte que la distribución espacial muestra una “agrupación de focos”, característica de la rabia transmitida por murciélagos hematófagos, principalmente Desmodus rotundus.
En esa línea, el reporte indica que la superposición de las áreas de vigilancia de tres y cinco kilómetros “sugiere que probablemente pertenecen a un mismo ciclo de transmisión”.
Según el mapa sanitario incluido en el informe, en el radio de tres kilómetros existen 207 predios con 7.907 bovinos, mientras que en el radio de cinco kilómetros se suman otros 58 predios con 3.466 cabezas. En total, el área bajo vigilancia comprende 265 establecimientos y 11.373 bovinos.
Respecto a la ruta epidemiológica, el informe señala que la transmisión más probable corresponde al ciclo silvestre: murciélago hematófago infectado, mordedura durante la alimentación nocturna, inoculación del virus por saliva, incubación en el bovino y posterior desarrollo de la rabia clínica.
Senacsa remarcó que “no existe evidencia de transmisión directa entre bovinos”, por lo que el reservorio continúa siendo el principal elemento de mantenimiento del virus.
Como parte de las medidas de control, el organismo sanitario recomendó la vacunación inmediata del 100% de los bovinos, equinos y otras especies susceptibles dentro del radio de cinco kilómetros, además de la revacunación entre 30 y 45 días posteriores en animales primo-vacunados, de acuerdo con el programa oficial.


