El reciente informe del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) sobre el stock bovino nacional dejó señales que encienden alertas dentro del sector productivo.
Para Federico Maisonnave, productor ganadero e integrante de la comisión directiva de la Appec, el escenario actual muestra limitaciones estructurales que comprometen cualquier expectativa de crecimiento en el corto plazo.
Según analizó en Valor Agro, si bien la caída del stock no fue tan pronunciada como se esperaba, los datos reflejan un problema de fondo: la baja eficiencia reproductiva del rodeo.
“La cantidad de vientres disponibles sigue siendo muy alta, es muy ineficiente, porque la relación de terneros con respecto a la cantidad total de hembras está en el orden del 40 y poco por ciento”, explicó.
Maisonnave sostuvo que, con niveles de faena cercanos a los 2 millones de cabezas anuales, ese nivel de productividad “no alcanza para recuperar el hato”.
En ese sentido, fue contundente: “Uno ve que el hato no se va a recuperar. No lo veo en el corto plazo”.
El productor también puso el foco en la estructura del rodeo, donde se evidencia un envejecimiento progresivo. “Se ve una menor proporción de animales jóvenes respecto a los adultos, y en algún momento esos animales adultos van a salir del sistema”, advirtió.
Este proceso, combinado con la actual dinámica de faena, configura un escenario de estancamiento. “Si se llega a faenar ese volumen de 2 millones de cabezas, va a caer nuevamente el stock. Si no, se va a mantener estable, pero en el mediano y largo plazo el ajuste va a llegar igual”, indicó.
En paralelo, Maisonnave relativizó la idea de una fuerte retención de vientres. “No es que hubo una retención como tal, sino que son hembras que no se fueron a faena, pero tampoco aumentó la población en el campo”, aclaró.
Y sintetizó la situación con una frase gráfica: “Tenemos una cantidad de hembras no para salir del agua, sino para no ahogarnos”.
De cara al futuro, el dirigente remarcó que el verdadero desafío pasa por mejorar los índices productivos. “Si ese exceso de vientres se vuelve productivo, quizás se vea algún crecimiento en tres o cuatro años, pero en el corto plazo no lo veo”, afirmó.


