La situación de ueno bank abrió un escenario que va más allá de los problemas de una entidad financiera y coloca bajo atención la credibilidad del Banco Central del Paraguay (BCP), la transparencia de los mecanismos de supervisión y la confianza de los agentes económicos. El desenlace de este proceso será relevante no solamente para los depositantes e inversionistas afectados, sino también para los sectores productivos que dependen de la estabilidad financiera para desarrollar sus actividades.
Benigno López, exministro de Hacienda, analizó la situación y planteó que la prioridad inmediata debe ser encontrar soluciones para los afectados, sin dejar de lado la necesidad de revisar las actuaciones de las autoridades y determinar las responsabilidades que pudieran corresponder. “Creo que en este momento hay que darle tranquilidad a la gente de que hay un proceso que puede ser exitoso en la medida que los activos del banco sean suficientes para que todos cobren todo”, expresó López, al referirse al trabajo que deberá desarrollar el Banco Central para determinar la verdadera situación patrimonial de la entidad.
En una entrevista concedida a ABC, el exministro reconoció que el escenario es complejo y que la recuperación de los recursos dependerá de las condiciones financieras del banco y de las decisiones que adopten las autoridades. “La situación es complicada. No hay que mentir a la gente”, afirmó, dejando en evidencia la importancia de una comunicación institucional clara y responsable.
Uno de los aspectos centrales de la discusión es la capacidad del BCP para recuperar y fortalecer la confianza pública, particularmente ante los cuestionamientos sobre las señales de alerta que habrían surgido antes de que la situación alcanzara su actual dimensión.
López consideró que habrá tiempo para examinar las decisiones adoptadas por las autoridades, aunque sostuvo que la urgencia actual exige concentrarse en proteger a los ahorristas y evitar consecuencias mayores. “Creo que vamos a tener mucho tiempo para analizar la conducta hacia atrás, para asumir las responsabilidades que tengan que haber”, manifestó.
También reconoció que será necesario revisar las advertencias realizadas durante los últimos años. “Podríamos analizar por qué no se hicieron o no se escucharon las múltiples alertas que hubo de parte de mucha gente”, señaló.
Sus declaraciones abren una discusión que trasciende este episodio: la confianza en un organismo regulador no depende únicamente de su capacidad para intervenir cuando aparece un problema, sino también de la efectividad de sus controles, la transparencia de sus actuaciones y la posibilidad de prevenir situaciones que puedan comprometer los recursos de la población.
Consultado sobre cómo volver a confiar en las autoridades, López planteó que las responsabilidades deberán evaluarse en las instancias correspondientes, pero advirtió sobre la necesidad de preservar la capacidad de actuación del Banco Central. “Hay que evaluar lo que pasó y tomar las medidas dentro del campo que corresponda, pero no podés dejar acéfalo al Banco Central”, sostuvo.
Transparencia para evitar una crisis de confianza
López insistió en que la resolución debe avanzar con rapidez, pero también con responsabilidad, evitando transmitir certezas que todavía no pueden respaldarse con resultados concretos.
El exministro destacó que la experiencia paraguaya en anteriores crisis bancarias permitió desarrollar mecanismos para proteger a los depositantes y preservar el funcionamiento de las operaciones financieras. “En los últimos veinte años casi nadie sintió el problema de la caída de un banco, porque de alguna manera los depósitos fueron transferidos a otro banco”, recordó.
Sin embargo, el éxito de una resolución depende de la situación patrimonial de cada entidad, por lo que todavía será necesario conocer los resultados del trabajo técnico para determinar el alcance de las soluciones disponibles.
En este contexto, la comunicación del Banco Central adquiere especial importancia. Explicar con transparencia el estado del proceso, los derechos de los afectados, las decisiones adoptadas y los próximos pasos puede contribuir a reducir la incertidumbre y evitar que la falta de información alimente una desconfianza mayor.

Banco Central del Paraguay
Una prueba para la institucionalidad financiera
Más allá del desenlace de ueno bank, el episodio plantea interrogantes sobre la fortaleza de los mecanismos de prevención y supervisión del sistema financiero paraguayo.
López consideró que será necesario analizar lo ocurrido y aprender de las experiencias que dejó el proceso, aunque insistió en que las responsabilidades deben investigarse sin paralizar la búsqueda de soluciones. “Creo que habría que tener esperanza en ello”, expresó al referirse al trabajo de los equipos técnicos de la Superintendencia y a la posibilidad de encontrar una salida.
El desafío del Banco Central será demostrar, mediante decisiones transparentes, resultados concretos y una adecuada rendición de cuentas, que cuenta con la capacidad institucional para proteger el ahorro y preservar la estabilidad financiera.
Para los sectores productivos, el mensaje es especialmente importante: la confianza en el sistema financiero constituye uno de los pilares sobre los cuales se sostienen las inversiones, el financiamiento y el crecimiento económico.
La resolución de esta situación será un paso relevante, pero recuperar y fortalecer la credibilidad institucional exigirá también aclarar lo sucedido, establecer responsabilidades y ofrecer garantías de que los mecanismos de supervisión funcionen de manera efectiva.
El impacto sobre la economía y los sectores productivos
La incertidumbre generada por una situación bancaria puede trascender a los clientes de una entidad y afectar las expectativas de otros agentes económicos, especialmente cuando aparecen dudas sobre la efectividad de la supervisión financiera.
En el caso de Paraguay, la ganadería, la agricultura, la agroindustria y otros sectores empresariales mantienen una relación directa con el sistema financiero. El acceso al crédito, la administración de excedentes, el financiamiento de inversiones y la disponibilidad de capital de trabajo son componentes fundamentales para sostener la actividad económica.
Una eventual pérdida de confianza puede traducirse en mayor cautela para invertir, cambios en las decisiones de colocación de recursos y una actitud más conservadora frente al financiamiento. Si esa incertidumbre se extendiera al conjunto del sistema, también podría afectar las condiciones de acceso al crédito y las decisiones de expansión de las empresas.
Esto no significa que exista actualmente una crisis generalizada de confianza en los bancos paraguayos, sino que la respuesta institucional será determinante para evitar que los problemas de una entidad generen cuestionamientos más amplios.
Para el sector agropecuario, donde las inversiones suelen tener horizontes de mediano y largo plazo, la previsibilidad financiera es tan importante como las condiciones de mercado. Un productor puede enfrentar riesgos climáticos, comerciales o de precios, pero también necesita certezas sobre la seguridad de sus recursos y la continuidad de los servicios bancarios.


