El próximo 18 de mayo, en Ferusa Limpio y con transmisión vía streaming de Copa TV, la cabaña San Juan volverá a escena con su remate de caballos criollos. Pero no será una venta más dentro del calendario: será, en esencia, la reactivación de una historia que ayudó a construir la base misma de la raza en Paraguay.
Detrás de este evento está un apellido que forma parte del ADN del criollo en el país. En 1975, Luis María Quevedo, junto a su hermano Javier, registraba el primer caballo criollo en Paraguay. Apenas un año después, en 1976, ambos daban un paso aún mayor: fundaban la Asociación de Criadores de Caballos Criollos.
“Eso habla un poco de lo que es la trayectoria y la genética que vamos a estar ofreciendo”, expresó Federico Ferras Quevedo, nieto del fundador y hoy uno de los impulsores de la reactivación comercial de la cabaña.
Cinco décadas después, San Juan retoma su actividad con un remate que no solo busca posicionarse comercialmente, sino también reconectar con esa esencia fundacional.
“Estamos en un momento muy especial para la raza. 50 años no es poca cosa. Cada vez hay más competencia, mejor genética, más calidad, y nosotros queremos estar a la altura”, señaló Ferras.
El regreso no es casual. Se da en un contexto de crecimiento y profesionalización del criollo en Paraguay, donde la genética, la funcionalidad y la adaptación al sistema productivo ganan cada vez más protagonismo.
La genética como punto de partida
Bajo ese concepto, la propuesta de San Juan pone el foco en la base del sistema: la calidad genética. “Siempre digo que todo empieza en la base. Y creo que esta es una oportunidad excelente para quien quiera mejorar su manada”, afirmó.
El remate incluirá 15 yeguas preñadas con cría al pie, 12 yeguas preñadas, 12 potrancas seleccionadas y 6 padrillos, todos con respaldo de líneas genéticas consolidadas y resultados comprobados tanto en pista como en el trabajo.
La cabaña ha trabajado durante años incorporando genética de Brasil, Argentina y Uruguay, en una búsqueda constante por innovar sin perder identidad. “Tratamos de buscar lo nuevo, lo que funciona, y así vamos año tras año”, explicó.
Uno de los diferenciales que destaca la cabaña es el sistema de cría. Los animales son nacidos y criados a campo, en condiciones naturales, priorizando rusticidad, estructura y funcionalidad.
“Son caballos 100% de campo, nacidos y criados en campos naturales. Eso se refleja en su adaptación y en su rendimiento en el trabajo diario”, sostuvo Ferras.
En ese sentido, remarcó que en décadas de trayectoria no han registrado problemas de adaptación ni de fertilidad en los animales comercializados, un atributo clave para el productor.
Desde lo comercial, el remate se realizará en 12 cuotas sin interés, con sistema de pre ofertas, descuentos y beneficios para dinamizar la participación.
Las expectativas también encuentran respaldo: “Hubo buenas ferias recientemente y vemos un mercado que se está levantando. Con el precio del gordo y del desmamante acompañando, el productor puede animarse a invertir en genética”, analizó.


