El mercado de reposición volvió a mostrar señales de firmeza durante la última edición de la feria Mbarete, realizada por Ferusa Negocios, La Tropa Consignataria y Reprocom, donde fueron comercializados 4.535 vacunos. La actividad dejó referencias importantes para las distintas categorías y confirmó un escenario de demanda activa, particularmente por animales jóvenes y hembras con potencial reproductivo.
José Ignacio Tabó, martillero de Ferusa Negocios, aseguró a Valor Agro que el resultado incluso superó las expectativas previas, principalmente teniendo en cuenta el importante volumen concentrado para esta época del año. La totalidad de los lotes ingresó a pista con preofertas y las 61 consignaciones fueron comercializadas en aproximadamente dos horas y media, con una fuerte participación de compradores.
“El mercado habló por sí solo”, resumió Tabó, quien destacó que la buena calidad de las haciendas, precios de arranque considerados adecuados y las perspectivas productivas para los próximos meses contribuyeron a generar una puja dinámica. A su entender, el invierno benigno, la disponibilidad de humedad y la llegada anticipada de condiciones primaverales están fortaleciendo la decisión de compra de los productores.
Uno de los principales focos estuvo en los desmamantes. Se comercializaron 1.250 machos, con un peso promedio de 188 kilos, a un valor medio de G. 4.603.000 por cabeza y G. 24.452 por kilo, mientras que el máximo alcanzó G. 26.970 por kilo. En hembras se vendieron 1.435 animales, con 170 kilos de promedio, a G. 3.829.965 por cabeza y G. 22.515 por kilo, con un máximo de G. 24.832 por kilo.
Según Tabó, son precisamente los animales jóvenes los que encuentran una demanda particularmente importante porque permiten al comprador capturar los kilos que todavía tienen por delante. “La gente trata de comprar animales a los que les entren kilos”, explicó. Aunque el valor por kilo de estas categorías puede resultar superior, el menor desembolso inicial y la posibilidad de producir kilos baratos durante la primavera ayudan a sostener la ecuación del negocio.
La perspectiva de una primavera con buena disponibilidad forrajera también está impulsando las decisiones. Para el martillero, el productor tiene pasto, voluntad de invertir y percibe solidez en el negocio ganadero. A esto se agregan las buenas señales provenientes del mercado internacional y los actuales valores de la hacienda terminada, aunque reconoció que el comportamiento del dólar continúa siendo uno de los factores que limita parcialmente la ecuación.
Otro de los datos destacados del remate fue la demanda por vaquillas, una categoría que viene experimentando un cambio importante frente a lo observado algunos años atrás. Fueron comercializadas 1.550 cabezas, con 278 kilos de promedio, a un precio medio de G. 5.082.097 por animal y G. 18.282 por kilo, alcanzando un máximo de G. 20.307 por kilo.
Tabó explicó que estas hembras tuvieron múltiples destinos: las más pesadas fueron adquiridas para ingresar al servicio durante la primavera, otras para confinamiento y también hubo compras destinadas a recría. Sin embargo, remarcó especialmente la calidad reproductiva de la oferta y consideró que más del 95% de los animales tenía condiciones para continuar como matrices. “La necesidad de vientres se nota y la necesidad de vientres de calidad es una realidad que tenemos hoy”, afirmó.
Ese cambio también está reduciendo la brecha histórica de precios entre machos y hembras. Mientras hace dos o tres años las categorías femeninas requerían generalmente mayor trabajo para colocarse, actualmente el interés por retener y recomponer vientres les está otorgando mayor versatilidad y demanda. Para Tabó, el mercado está reconociendo que conseguir hembras de calidad se ha vuelto más difícil, lo que está presionando favorablemente su valorización.
En cuanto a los toretones, fueron vendidos 300 animales, con 332 kilos de promedio, a G. 6.383.333 por cabeza y G. 19.246 por kilo, mientras que el máximo llegó a G. 19.848 por kilo. Tabó explicó que se trata de una categoría de menor disponibilidad porque muchos productores optan por llevar esos animales hasta la terminación, pero que actualmente encuentra una demanda creciente vinculada a la expansión de los sistemas de confinamiento.
La combinación de valores firmes para el ganado gordo, disponibilidad de alimentos e infraestructura para terminación está impulsando la búsqueda de animales más pesados que permitan realizar un ciclo corto. En Mbarete, los lotes de toretones fueron absorbidos rápidamente y alcanzaron valores superiores a las expectativas iniciales, una señal que, según el martillero, confirma la mayor participación de los corrales dentro del negocio ganadero.
El resultado general de la feria dejó así un mercado de reposición con demanda distribuida entre las distintas categorías, pero con particular atención sobre los animales jóvenes capaces de producir kilos durante la primavera y sobre las hembras con potencial reproductivo. Con mejores condiciones forrajeras, interés por invertir y firmeza en la hacienda terminada, la formación de precios continúa mostrando un escenario favorable para la reposición de cara a los próximos meses.


