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El sésamo inyectó unos US$ 50 millones en la temporada 2016

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El sésamo inyectó unos US$ 50 millones en la temporada 2016

El sésamo, que es uno de los principales rubros de la agricultura familiar, tuvo como impacto económico una inyección de unos US$ 50 millones en el 2016, según los datos de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo (Capexse).

Este volumen de divisas va en un 95% a las familias productores y los principales departamentos sesameros son San Pedro, Concepción, Canindeyú, Caazapá, Caaguazú, Itapúa, con sésamo negro, y también la región Occidental con variedades mecanizadas y también artesanales, reportó el gremio.

Gilberto Ozorio, presidente de Capexse, informó que en el 2016 se exportaron alrededor de 27.000 toneladas de sésamo, que es un volumen similar a lo embarcado en el 2015. El volumen de producción experimentó una merma; sin embargo, con el stock de la temporada 2015 se pudo mantener el volumen de exportación.

El mercado japonés es el principal destino del producto nacional y es el que mejor paga. No obstante, en las últimas dos campañas ofertaron menores precios en un contexto de caída de la cotización de los commodities.

Exigencias. Japón empezó a aplicar desde este año exigencias de sanidad que representan una atención extra por parte de los productores y exportadores, informó la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Todos los manejos agrícolas se realizan de manera adecuada para evitar la presencia de químicos en los productos. Así también, todos los contenedores son inspeccionados antes de dirigirse al mercado oriental, lo cual resulta un costo extra para la logística.

“El mercado japonés requiere todavía nuestro sésamo en grandes volúmenes. Amén de eso, tienen muchas exigencias. Estamos trabajando con Senave, con la ayuda de un representante del Ministerio de Salud de Japón, que nos está asesorando como experto para evaluar los niveles de presencia de pesticida en los granos de sésamo”, explicó Gilberto Ozorio.

El titular de Capexse concluyó que el 2016 fue un año que se dio bien, dentro de toda la coyuntura de bajos precios y bajos rendimientos, pero lo consideró un muy buen año porque una vez más “el sésamo demostró que es un producto altamente requerido y que ni un solo grano de sésamo ha quedado en manos del productor”.

Fuente: La Nación