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Nuevas tecnologías en soja para nutrir y mejorar la sanidad

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Nuevas tecnologías en soja para nutrir y mejorar la sanidad

Un experto brasileño explicó a Clarín Rural los beneficios que le pueden otorgar al cultivo los fosfitos y los micronutrientes
Los productores ya están pensando en la nueva campaña sojera, tras un año muy complicado en varias zonas por las abundantes precipitaciones que complicaron la logística de cosecha. Ya con nuevas reglas de juego en la agricultura y con otro aire, el plan de los chacareros ahora se basa en mejorar la productividad, afinando cada vez más los detalles en el manejo de la oleaginosa, para apuntalar rindes.

En este contexto, una tecnología que viene creciendo es la de utilizar fosfitos y micronutrientes. “Son dos tecnologías que son complementarias a las convencionales”, sintetizó el brasileño Flavio Jun Shirata, director de la empresa Spraytec para America Latina, quien visitó el congreso de Aapresid.

Agregó que son opciones que garantizan kilos de soja extra y mejora al calidad de la semilla.

Mientras recorría los pasillos del congreso, el ejecutivo dejó en claro que esta tecnología no reemplezas a los agroquímicos tradicionales.

En este sentido, la aplicación de los fosfitos, junto con los fungicidas (que tienen gran demanda y son muy necesarios particularmente en los años atravesados por el fenómeno de El Niño), mejora el standart sanitario, generando una sinergia que agrega un plus de rendimiento de 50% por sobre el que aporta la aplicación de fungicidas.

Es decir, si hay una rendimiento extra de 300 kilos por el uso del fungicida, con el agregado de los fosfitos se sumarían 150 kilos más, en promedio, estimó el especialista. “Hay más de 150 ensayos en distintas zonas productivas de la Argentina que avalan estos datos”, aseguró el brasileño.

Cuando se apunta a un trabajo complementario entre los fosfitos y los fungicidas, se apunta a dos cuestiones, agregó. “Los fungicidas matan a los hongos que afectan a la planta y los fosfitos ayudan a fortalecer las defensas naturales de esa misma planta”, explicó.

En cuanto a la nutrición, Jun Shirata aseguró que los microelementos permiten, justamente agregando muy poca cantidad, una respuesta muy positiva en rendimiento. “Por ejemplo, en suelos ricos, el manganeso y el cobre tienen respuesta positiva. Hay algunas correcciones que mejoran claramente la productividad, a pesar de que son elementos secundarios”, manifestó. Pero, como se dijo, no es solo directo el aporte de estas tecnologías, sino que permiten una mayor expresión de otras que pueden usarse en conjunto. Según la deficiencia de cada lote, se pueden obtener hasta 300 kilos de soja extra, en promedio, por hectárea, precisó.

El experto hizo foco también en la aplicación. “Acá hablamos de dosis bajas, cercanas a los 200 centímetros cúbicos por hectárea, por lo cual no hay una logística complicada”, puntualizó.

En este punto, esta tecnología tiene elementos en su formulación que son coadyuvantes, que ayudan a incoprorarlo en la planta. Y “se debe aplicar con otros productos, por lo cual no hay que pagar una labor extra”, especificó.

En un año en el que todos empiezan a apostar otra vez en la tecnología, el experto prevé que habrá un crecimiento exponencial en este tipo de alternativas. “Cuando los problemas políticos están en un segundo plano, los productores pueden enfocarse en el manejo, que es lo que saben”, cerró.

Fuente: ABC