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“El capital es cobarde y cualquier signo de inseguridad hace que la gente piense dos veces su inversión”

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“El capital es cobarde y cualquier signo de inseguridad hace que la gente piense dos veces su inversión”

El senador Fidel Zavala hizo referencia a muchos aspectos de la realidad del país en materia de seguridad, la producción agropecuaria en su conjunto y la inserción internacional. Aseguró que Paraguay tiene la mayor problemática de la seguridad en la tierra en El Chaco, que es el futuro agrícola ganadero del país, y debe solucionarse con voluntad política para dar garantías a todos, ya que “el Estado tiene una deuda con la información y registro de tierras en 85 años de la Reforma Agraria”. Con respecto a la inserción internacional, afirmó que el país puede posicionarse como un proveedor importante en China Taiwán a “precios inclusive mejores que en China Continental”, y expresó que si se apunta a mercados cada vez más exigentes es “impensable no tener un instituto de la carne”. Finalmente, el Senador señaló que no hay que pensar en cobrar más impuestos a los mismos de siempre, sino ampliar la masa tributaria y “administrar mejor el dinero del contribuyente”, e indicó que dejar de vacunar contra la aftosa sería peligroso.

Comencemos por la seguridad y propiedad privada. ¿Qué visión tiene frente a este tema y el proyecto planteado?

Es un tema que se quiere instalar a nivel país, y viene en agenda con el compromiso internacional y el Foro de San Pablo del socialismo del siglo XXI. Podemos ver lo ocurrido en Venezuela, Perú, Chile, Brasil y Uruguay. Hoy en muchos de esos países tenemos gobiernos de derecha, pero miremos lo que ocurre en Argentina. Esto es muy claro: es un proyecto que desde todo punto de vista es inconstitucional e ilegal ya que viola varios artículos de la Constitución. El artículo 109 garantiza la propiedad privada y es claro diciendo que es inviolable. También habla de las causales de una expropiación: latifundios improductivos, interés social o utilidad pública, y es más que claro que si necesitamos rutas o espacios para hacer obras de alcance ciudadano es plenamente justificable. El artículo 15 de la Constitución dice que nadie puede hacer justicia por mano propia, como es el caso de los invasores que además en muchas oportunidades lo hacen de forma violenta, y agregando el componente de que hoy no están solo los supuestos campesinos sin tierra sino que también están siendo usados indígenas para esto. Es claro que viola la Constitución y varias leyes de la Reforma Agraria. La ley de Reforma Agraria en Paraguay dice que las propiedades invadidas de cualquier manera, sea violenta o no, no son pasibles de expropiaciones. Los montes y las reservas legales de las propiedades no pueden ser expropiadas. Muchas veces esta gente relativiza la Constitución y las leyes en base a las necesidades, pero nunca tienen planteamientos de fondo para solucionar los problemas estructurales que tiene el país en el sentido de tener una dirección nacional de catastro registral, lo cual es un déficit. Hay que tener un ordenamiento de las propiedades y saber si tenemos excedente o no y si las tierras tienen problemas legales o no. Es importante tener un sistema de información y registro de la tenencia de tierras. El Estado tiene una deuda en 85 años de Reforma Agraria en este sentido.

Para usted debe actuar el Estado, es decir, ¿debe interferir para solucionar estas necesidades sociales y evitar este tipo de acciones?

La gente cree que con leyes vamos a solucionar todo, y creo que ya está todo escrito, lo que tenemos que hacer es que se respeten esas leyes. Para eso necesitamos de una voluntad política seria, sensata, responsable y conducente que construya instituciones con mecanismos recíprocos de control entre sí. Esto es categórico. En 85 años de Reforma Agraria el INDERT tiene 1350 colonias, de las cuales sólo 300 están tituladas. En superficie, la agricultura empresarial tiene 3 millones y medio de hectáreas al tiempo que en manos de la agricultura familiar campesina hay 3.200.000. La agricultura empresarial representa el 60% del PBI y casi la misma superficie que la agricultura familiar campesina, la cual no produce ni siquiera ingresos para ellos y mucho menos para el país. Tiene que haber una visión de política de Estado de los gobernantes para dar orden y colocar esas tierras productivas para potenciarlas.

¿Cómo se puede corregir eso desde el Estado?

Las leyes que tenemos presentadas en DINACAR, que hace que la Dirección de Catastro y Registro Público funcionen articuladamente debajo de un sistema nacional de catastro registral, con una tercera pata que es la de regularización de las tierras que sería una suerte de centro de arbitraje. Tenemos que entender cómo se hacían los títulos de más data: con teodolitos, con cintas métricas o equipos que no tenían la precisión que existe hoy. Cuando se arma el mosaico hay propiedades que se solapan. Entre los vecinos no hay problemas porque están de acuerdo en el lugar en donde están sus linderos. En este caso habría un centro de arbitraje, y lo que tiene es que al recurrir a una vía judicial se sale del ámbito del DINACAR y se pasa a la justicia. Este sería el mecanismo de poner en orden la tierra, pero necesitamos la voluntad política, tanto del Ejecutivo como de los legisladores. Hay que construir instituciones eficientes que sean acordes a los tiempos y la demanda.

Esta situación, ¿puede frenar las inversiones en el desarrollo de estas zonas?

En cierta medida sí. Paraguay tiene la mayor parte de la problemática de la tierra en el Chaco, que es el 60% del territorio paraguayo. Es el futuro agrícola ganadero del país, nuestra nueva frontera. Paraguay debe solucionar esto para darle garantías a todos. Tenemos leyes muy claras. El país en 1982 tuvo comitivas que fueron al exterior a buscar colonos extranjeros para que vengan a poblar nuestras tierras: menonitas, japoneses, alemanes, brasileños. Paraguay necesitaba desarrollarse. Hoy existe una ley de frontera, pero debemos entender las inversiones que vinieron en su momento y que el propio gobierno quería que se desarrollen en las tierras y las fomentó. Debemos seguir protegiendo esto.

¿Cómo evalúa el accionar del Gobierno en la lucha contra el EPP?

En sus inicios bien. Acá no había nada en cuanto a instituciones. Teníamos a la Policía Nacional que venía con poca preparación y esto sale del ámbito de orden y seguridad acostumbrado. Sale también del ámbito de las Fuerzas Armadas porque en el norte hay una suerte de guerrilla, con grupos irregulares. Tenemos una asimétrica con los sistemas convencionales de seguridad porque los organismos no están adaptados. Se construyó esta institución no solo en capacidad humana y tecnológica sino también en la parte de inteligencia que es muy importante. Es algo que costó que entiendan los gobiernos, ya que empieza con Nicanor, pasando por Lugo, Cartes y con Abdo se respetó un poco lo hecho antes. Lo peor que teníamos era que en cada cambio de gobierno volvíamos a fojas cero y teníamos que comenzar otra vez. Ahora se mantuvo y debemos seguir apostando. Sí hay que exigir resultados porque no son los esperados. Hoy el norte tiene que tener una atención especial. El gobierno debe poner un foco grande allí para traer inversiones. Se habla de que puede venir una pastera a la zona de Concepción, si bien el desarrollo está más en Amambay hacia Bella Vista, pero sigue siendo el norte de Paraguay. No está en la zona de influencia donde estaría la pastera, pero sí tenemos que brindar garantías.

¿La situación está frenando hoy esta inversión?

No. Pero sí debemos entender que el capital es cobarde y cualquier signo de inseguridad hace que la gente piense dos veces. Es muy importante eso.

¿Cómo ve a Paraguay en este contexto mundial cercano a una nueva normalidad y el posicionamiento del país en el contexto regional y mundial para captar inversiones?

Lo veo bien. No hace mucho tuvimos la evaluación de dos calificadoras y mantuvimos la calificación. En alguna otra caímos algunos puntos pero existe una dinámica. Tanto el sector privado como el sector público trabajan articuladamente y veo a Paraguay con un gran potencial. Esto se ha dado en los últimos 15 o 20 años en los que ha llegado inversión para el sector primario y también se ha podido industrializar. Hoy Paraguay tiene una capacidad de molienda de cerca del 50% de su producción y hay interés de seguir creciendo en este sentido. Están hechas las facilidades, el sector privado en conjunto con el público han hecho un esquema bastante interesante con la ventanilla única de exportación, que es un esquema ágil y nuestro problema hoy serían las condiciones críticas de navegación del río Paraguay, que hace que dejemos de ser competitivos, encareciendo casi en un 50% o 60% el costo del flete.

¿Cómo ve el tema de la hidrovía, el dragado del río Paraná y el acuerdo con Argentina?

Paraguay hace 15 o 20 años que ha tenido un cambio importante en su sistema de flete fluvial y ha construido capacidades importantes. Paraguay es la tercera flota fluvial después de China y Estados Unidos. Tiene industrias especializadas instaladas acá. Tuvimos el problema de que con el crecimiento de las capacidades crecieron las barcazas y el Estado no ha acompañado este crecimiento en el sentido de facilitar la circulación en la hidrovía a través de dragados puntuales. Se aprobó una ley no hace mucho, hace cuestión de dos meses, donde se habilita al estado paraguayo en los recursos para iniciar el dragado, entendiendo que ahora estamos en período de bajante y el Ministerio de Obras Públicas hizo llamados a licitación. Hubo colaboración de un cuerpo de ingenieros marinos de Estados Unidos, que son gente muy capaz en la construcción de hidrovías. También tenemos partes que compartimos con Argentina y una punta del Paraná con Brasil. Ya hay acuerdos hablados entre países y se debe acordar en el agua compartida qué tramo le toca a cada país para compartir los gastos.

Respecto de la inserción internacional y las relaciones comerciales, a diferencia de los demás países del Mercosur, Paraguay no tiene relación con China. ¿Esto es una fortaleza o una debilidad?

Depende de cómo lo miremos. Siempre digo que acá tenemos que separar la cuestión política y económica. Desde lo político, Paraguay siendo democrático no puede no apoyar una democracia. Sabemos de las intenciones de China Continental y la influencia en los países de la región, cómo trata de llevar su agenda y que quiere tener predominio al competir con Estados Unidos a nivel internacional. Dejando de lado la parte política tenemos la cuestión económica. Lógicamente, China Continental es una potencia y demanda mucho, sobre todo productos primarios, que es donde somos fuertes. Creo que Paraguay debería tener el mercado chino, sí; pero también creo que hay una oportunidad en China Taiwán. Durante mucho tiempo este país se equivocó en la política para mantener a Paraguay como país aliado. Siempre manejó una política de ayuda monetaria que no permeaba a las bases y no llegaba al bienestar ciudadano generando impacto económico real. En esto, Paraguay sí puede aprovechar.

¿Hay que pedir mejor acceso en Taiwán para la colocación de productos como la carne?

Por supuesto. De hecho, Paraguay no vendía nada a Taiwán, después acordó políticamente un cupo y cuando se quiso ampliar vinieron trabas sanitarias, entiéndase también políticas. Esto se flexibilizó y hoy estamos habilitados para menudencias. Si miramos bien, en Taiwán los grandes exportadores son Estados Unidos y Australia y Paraguay puede posicionarse como un proveedor importante a precios inclusive mejores que en China continental. Cuando digo que Paraguay tiene una ventaja comparativa es porque si Uruguay, Argentina o Brasil reclamaran el mismo derecho a China Taiwán no podrían. Paraguay sí es un socio aliado y hay que saber jugar con eso.

¿Hoy Paraguay hace ese juego de forma efectiva?

Se comenzó a hacer en el último año y medio o dos. China Taiwán también se dio cuenta, y si no se dio cuenta se equivocan porque Paraguay necesita ubicar sus productos.

¿Estados Unidos puede jugar un papel importante desde el punto de vista político para acelerar el acceso de la carne paraguaya?

Paraguay podría pedir desde el punto de vista político que lo tengan en cuenta, pero tiene que seguir las normas y los esquemas americanos. Tienen 10 pasos y el último es la audiencia pública donde están los competidores, hay pedido de comentario y hay que cumplir. No lo van a hacer por mero favor, hay que cumplir con eso. Pero cumpliendo con esas etapas, en el caso que haya voluntad política es un paso importante.

¿Hay ambiente en el Congreso para avanzar en la creación de un instituto de la carne?

La idea del instituto de la carne nació hace 4 años. Lastimosamente fue muy mal manejado y no fue bien acordado entre la industria y el sector productivo. Creo que hoy es impensable que Paraguay no tenga un instituto así, sobre todo cuando apuntamos a mercados cada vez más exigentes. El instituto de la carne hace parte de una trazabilidad adecuada y Paraguay lo necesita. No vamos a tener la misma estructura que tiene el INAC en Uruguay por ejemplo, porque la creación se dio en período de dictadura y es difícil que esos componentes puedan ser aplicados en el instituto paraguayo, pero debemos mirar tipificación, trazabilidad, búsqueda de acceso a mercados de mayor poder adquisitivo para toda la cadena. El Senacsa ha dado un paso con la primera caja pero tiene que haber segunda báscula y son procesos que se construyen. Debemos entender cómo funciona esto: las industrias muchas veces se sienten muy cómodas con los mercados que tienen. Para ellos, cualquier variante en su ecuación comercial les cuesta volver a articular y conseguir el mismo resultado. La industria cárnica es diferente a otras donde traes componentes para montar el producto, acá traes un producto y lo desarmas en componentes. Por eso, se pueden vender menudencias a Perú y China, delanteros a Israel, otros cortes a otros mercados… Pero se cambia un mercado y se desarticula toda la ecuación. Nuestro país debería tener como prioridad y foco este asunto.

¿Cómo ve la relación entre el productor y la industria?

Siempre ha habido una buena relación. En momentos ha sido más o menos tirante. En los mercados la debilidad estructural a nivel país fue el tema de la Conacom, donde efectivamente se les pasó cuando uno de los jugadores más importantes a nivel país salió y dejó que Athena Foods o Minerva puede tener prácticamente un monopolio.

¿Piensa que el Estado debería haber actuado?

El Estado debería haber hecho un análisis más correcto y sensato. Hoy esto generó un roce entre productores e industria. Pasaron muy mal los productores, pero hoy eso se ha vuelto a recomponer y tenemos industrias que vienen a instalarse en el país y cambian la configuración. Cuando las industrias tienen contratos firmados y tienen que salir a cumplir no interesa si ellos tienen que salir y pagar, porque deben cumplir con el proveedor y así funciona esto. Ahora, cuando tenemos pocos proveedores y de bajo poder adquisitivo se complica.

¿Piensa que el Estado, además del marco regulatorio, debería haber tenido mayor intervención o se afilia a la política de libre mercado?

Conacom es una institución nueva y creo que no se hizo el medido análisis. Mirando los números, no hubiese dejado que ocurra esa fusión para que haya esa posición de dominio de mercado.

¿Esto se corregiría con la llegada de esas nuevas empresas?

Se corrige en parte con eso, pero en algún momento la Conacom tiene que seguir el tema del manejo del mercado. Hoy, con mercados abiertos, contratos cerrados y exportando volumen eso es página pasada, pero no quiere decir que no se pueda volver a lo mismo. El problema estructural existe.

El Presidente aseguró que no existirán cambios tributarios en el sector, ¿se afilia a esta determinación?

Estoy plenamente de acuerdo con esta política. No tenemos que hablar de cobrar más impuestos. Si no ampliamos la masa tributaria se van a cobrar más impuestos a los mismos de siempre. Para crecer en la masa tributaria Paraguay tiene un margen feroz. Hay un universo potencial de contribuyentes de 1.600.000 personas, de las cuales 800.000 están inscriptas y solo 430.000 solamente pagan para mantener la estructura del Estado. Por otro lado, no hablaría de cobrar más impuestos, porque si miramos las instituciones vemos que hay muchas que no tienen necesidad de existir, por ejemplo FEPASA tiene más de 2000 funcionarios y figura en presupuesto siendo que no hay más ferrocarriles a nivel país. Esto pasa también con la ANNP cuando el 90% de las operaciones se hacen a través de puertos privados. Tenemos que bajar la carga pública y la discusión no es cobrar más impuestos sino administrar mejor el dinero del contribuyente. Hay que hacer una reforma verdadera de la administración pública del Estado.

¿Cuál es su visión actual del Mercosur?

El Mercosur ha fracasado para el fin con el cual fue creado, pero no podemos dejar que el Mercosur como Mercosur desaparezca. Paraguay es mediterráneo y pierde competitividad. Tenemos 350 productos con arancel cero por la zona Mercosur y si desaparece todo eso se va a encarecer y reduce nuestra competitividad perdiendo los más pequeños. Por otro lado, si el Mercosur no da soluciones estructurales efectivas con poder y peso específico para negociar, tenemos que flexibilizar. Debemos mirar experiencias de otros mercados donde sí existe la flexibilización, y siempre y cuando no se rompa el eje económico del giro de negocio se pueden tener acuerdos bilaterales.

Como ganadero y legislador, ¿cómo observa el proceso de Brasil de ser libre de aftosa sin vacunación? ¿Paraguay debe seguir ese camino?

No creo que Paraguay tenga que dejar de vacunar contra la aftosa. Tenemos mejor nivel de inmunidad en el rebaño que nunca. Acuérdense que esto es muy débil. Y no pasa solo en Paraguay. Uruguay y Brasil tampoco deberían dejar de vacunar: es un peligro. Cualquier problema que lleguemos a tener en un país vecino es un problema para nosotros, y el episodio que pasamos con brotes de aftosa trajo consecuencias económicas caras. Esto debe ser mejor estudiado por la OIE y PANAFTOSA. Si no tenemos más circulación viral no tiene sentido seguir vacunando, pero esa circulación viral no tiene solo el estudio estadístico de Paraguay. Si Brasil deja de vacunar y llega a tener problemas nosotros perdemos mercados.

¿Está conforme con el proceso de instalación de las cajas negras?

No lo conozco en profundidad. Tendría que haber dos cajas. Falta la que mide el dressing, la tercera. Creo que debemos entrar. El productor muchas veces por el proceso engorroso dice que no hay necesidad. Se ofrecieron proyectos similares en estados brasileños con balanza para que el productor mida en los camiones de entrada. Se tiene que armar y adecuar en usos y costumbres del país. Pero pienso que sí tenemos que pasar por eso.