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Es la única mujer entre cuatro hermanos y con 25 años lidera el campo de su familia

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Es la única mujer entre cuatro hermanos y con 25 años lidera el campo de su familia

Al principio “costó un montón ganarme la confianza de mi padre y que me diera responsabilidades”, es más, “él siempre fue tradicional y yo la única mujer entre cuatro hermanos, siempre fui la nena: fue un año de intentos, peleas y seguir cada uno de sus pasos para que me derive trabajos. Fue un proceso duro, pero hoy somos un gran equipo de trabajo y nos entendemos bastante bien”, contó Naomí Burró.

Más conocida como Mali, hace dos años, cuando se recibió, se fue a vivir a Caazapá, porque considera que “estar encima del negocio es fundamental”; y hoy con 25 años lidera el campo familiar con 2.400 hectáreas dedicadas a la producción ganadera, donde se realiza cría y engorde a campo y corral.

Explicó que en el establecimiento se desarrollaba una ganadería semi intensiva y sin mucha tecnología. “Una vez que ingresé a la empresa empezamos a cambiar mucho: apostar a la genética, a la tecnología y a innovar con nuevas herramientas; hoy, tras dos años de trabajo y transformación el resultado fue genial”, resaltó.

Y contó: “Cuando entré había mucha gente mayor trabajando, muchos de ellos que ya tenían sus mañas y no podíamos funcionar porque habían varios choques. Necesitaba gente más proactiva y movilizada a innovar, y por suerte se me dio el lugar para crear un grupo y ambiente laboral acorde a los proyectos planificados”.

De todos modos, en el camino de sumar confianza, cada cambio tenía que ser demostrado con resultados para su aprobación: “Un ejemplo claro fue la inseminación artificial, mi padre no quería saber nada y se ponía firme en la posición de que no funcionaba”, explicó Naomí. “Fueron dos o tres meses de persecución sobre el tema: papi, tenemos que mejorar la genética, nosotros vendemos calidad de carne, y se dio. La primera prueba fue un lujo y hoy es una tecnología que se aplica en el campo”.

Aseguró que la planificación del negocio ganadero es una herramienta primordial. “Hay que estar encima, no se trata de largar el animal al campo, sino que hay cientos de factores que inciden en el día a día del negocio; luego las cosas si van a empezar a caminar solas, pero antes se necesita trabajo, horas de capacitación y que haya un claro entendimiento de cómo se quiere desarrollar el proyecto para todos seguir la misma línea”, dijo.

Con respecto al momento de la ganadería, Naomí Burró aseguró que el año pasado golpeó mucho y la ecuación no cerró por ningún lado. “Había que aguantar y seguir trabajando, porque el campo no puede parar, pero por ningún lado se veía el equilibrio”.

Recientemente “se está poniendo todo en su lugar”, aunque estos precios altos para los animales gordos recién nos permiten empatar o ganar un poquito. “Los insumos no bajan, cada vez están más altos, pero ahora los frigoríficos nos están ayudando bastante”, añadió.

Contó que el confinamiento “no se llegó a cerrar” y hoy se están terminando animales. “A nuestros corrales suelen entrar animales de 170 a 220 kilos, tanto de cabecera, como media y cola, para luego ser retirados y cargados para las faenas”, dijo.

En la cría “solemos vender la colita”, porque cuando tienen que entrar a confinamiento son los que más quedan a campo y les cuesta recuperar el estado. “Prefiero vender la colita, hembras o machos, con las hembras dejo un porcentaje para mí reposición, y el otro lo prepara para la venta”, explicó Mali Burró.

Dentro del establecimiento, se realiza un manejo precoz e hiperprecoz de los terneros haciendo un diagnóstico de actividad ovárica. “Evalúo cómo está la vaca al momento de la palpación para ver si amerita o no sacar el ternero para volver a preñar”, señaló.

Finalmente explicó que las vaquillas se suelen preñar a los 24 meses, también probó una preñez a los 18 meses, con posterior GDR para una siguiente selección de plantel. Resaltó que por una decisión personal prefiere darle su tiempo de desarrollo a las vaquillas llevando a 24 meses, también añadió el costo elevado que conlleva y el 2020 no fue un año de lujos. “Ahora preñamos a los 24 meses, con un golpe previo de confinamiento y un último golpe a campo con sales minerales para llegar con una condición corporal óptima de servicio y llegar a la calidad de matriz deseada de las futuras madres para posterior inseminación”, contó.

Fuente: Valor Agro.