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Una clave para el éxito: saber elegir a los reproductores

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Una clave para el éxito: saber elegir a los reproductores

Fabián Bao | director de Bull Center

La cadena productiva de la carne se preocupa con el aumento de la eficiencia y su resultado, productos de calidad a bajo costo. En ese sentido, es conveniente recordar un aspecto muy importante para tener en cuenta: cada situación, lugar o establecimiento demanda un tipo de reproductor particular.

A veces guiarnos por el más “barato” o el más “bonito” no es exactamente la decisión correcta. Ésta es una cuestión técnica, ya sea del reproductor vivo o de su genética en una pajuela (la responsabilidad y el criterio son los mismos).

Cada propiedad o empresa ganadera tiene sus propios objetivos y metas. La mejor y más poderosa herramienta para obtener los resultados esperados es definir con claridad qué genética queremos. A partir de allí podremos establecer de qué materia prima serán nuestros productos.

En Paraguay inseminamos un bajo porcentaje del plantel de vacas y vaquillas disponibles. La responsabilidad recae, en más del 80 por ciento de las preñeces, en la eficiencia del reproductor en el campo. Esto significa, lamentablemente, que se desperdicia la oportunidad de obtener un muy alto impacto económico. Nuestra materia prima, en calidad y cantidad, depende únicamente de los toros.

Nuestro país posee varios campeones de razas a nivel mundial. Es motivo de orgullo, sin dudas. Pero, dejando a un lado el patriotismo retórico y sentimental, objetivamente hablando, podemos afirmar que la utilización de genética paraguaya, como “padres” de nuestras futuras terneras y terneros, está más que justificada.

Rusticidad, adaptación, precocidad y mansedumbre. Son algunas de las características que deben poseer todos los reproductores en el campo, para que nuestro rubro sea más competente.

Muchas veces los propietarios no tienen claramente definidos sus objetivos. Esto es: ¿qué queremos producir? Y es algo fundamental, ya que sólo podremos lograrlos cuando sepamos interpretar qué es un animal de alto valor genético, comprobado por evaluaciones genéticas, y saquemos buen provecho de ello.

Para ello, el primer paso consiste en procesar la información, y luego producir con los toros que pasen por una selección rigurosa. Es lo que permitirá alcanzar los objetivos específicos de cada empresa y garantizará rentabilidad y sustentabilidad en el largo plazo.

Se estima que cada reproductor que no cumple su función puede perjudicar con una pérdida de 20 a 80 terneros por periodo. En las estancias nos preocupamos mucho por las hembras, sin embargo, es el toro el que catapulta nuestra producción (¡o la sepulta!).

Un daño que también afecta, y mucho, se presenta cuando el reproductor produce un buen porcentaje de preñez, pero la decisión del biotipo o genética que produce no cumple con los objetivos trazados. Por ejemplo: cuando por una mala elección los terneros (futuros novillos) afectan la rentabilidad del proceso. Y la situación empeora cuando nos referimos a las terneras, que serán la reposición, “el futuro del futuro”.

¿Y entonces? Bien, el camino es aprender mejor el uso de sumarios, conversar con especialistas para no equivocarnos en la compra de material genético. Así llegaremos a ser eficientes y mejoraremos nuestra rentabilidad y competitividad como actividad económica. También es central comprar toros que nos ofrezcan características de interés zootécnico de importancia económica.

Comenta el Profesor Bento Ferraz, de la Universidad de São Paulo, que cada productor es único: con manejo único, localización única, tipo de pasto, genética, mercado único. Sostiene que la decisión es una sola, independiente de los otros productores y observa que no sirve el “Top 1” de todas las características a todos, ya que cada uno debe orientarse en función de sus necesidades y demandas. “Cada reproductor responde a un fin, no existe un buen toro para todos”, sintetiza.

Asimismo, resalta que la rentabilidad de nuestro proceso es aun deficiente, no compite con la agricultura, con el mercado inmobiliario, costo de oportunidad. Con promedios de destete del 60 por ciento la productividad de la ganadería de carne, no compite. A modo de ejemplo, señala que el productor posee 10 toros y 300 vacas, sin saber que toro es el que produce, pagando por 5 a 6 reproductores “para que estén de vacaciones”, sin producir.

“Deberíamos de dejar la ganadería del pasado e incorporar la del presente”, sugiere, y advierte que los toros vendidos sin evaluación causan un desastre para la gestión de cualquier propiedad.

Por su parte, Fernando Velloso, un médico veterinario muy conocido en Brasil, considera que todo ganadero debe saber qué preguntas se tiene que hacer y cuáles son las respuestas. De acuerdo con este especialista, qué terneras quiero, qué matrices tendré, qué terneros y novillos produciré con mis condiciones de trabajo, marcan el horizonte de cualquier productor.

Un tema no menor y que nos preocupa son los perjuicios a las funciones reproductivas y a largo plazo de la vida útil de los reproductores, su sobre preparación para ventas o exposiciones. Sabemos, y es muy claro también, que el toro debe de mostrar su potencial. Es básico y fundamental. Pero en muchas ocasiones los acondicionamientos físicos o la posibilidad de recorrer distancias y el ejercicio de cubrir varias hembras en celo está disminuido por el sobrepeso.

Así, la eficiencia en la preñez cae. Al mismo tiempo, el mercado exige toros cada vez más pesados (lo que conlleva enormes costos al productor y encarece su producto) para mejorar su presentación. Luego, estos mismos reproductores deben de ir a las estancias a perder peso o, en los peores casos, el peso que pierden es por la menor cantidad de forraje comparado a la que recibían, no adaptándose en su nuevo ambiente.

Estos reproductores además deben de pasar por un examen andrológico completo. Me refiero al que incluye test de libido, ausencia de enfermedades reproductivas y aquellas que perjudican la función del toro, como cualquier patología del desplazamiento. Son cinco los pilares que sustentan la evaluación: salud, DEPs, espermiograma, libido y evaluaciones de los órganos de la reproducción. La falta de uno de ellos debilita la conclusión del laudo.

Elegir bien los reproductores es una decisión técnica y debe tomarse a partir de datos recabados en tu propiedad, de los productos que quieras ofrecer y de lo que el mercado demanda. El asunto no es precisamente fácil ni simple, pero es muy necesario encararlo con seriedad en una pecuaria de precisión, una que compita con otras actividades o que comparta el espacio junto a otras que se desempeñan en el mismo lugar: el campo.