El retraso en la cosecha de la soja zafriña y las dificultades climáticas de las últimas semanas comienzan a impactar en la planificación de los cultivos de invierno en Alto Paraná, donde productores prevén una reducción del área de trigo para priorizar la próxima campaña sojera.
El productor agrícola Marcio Giordani señaló a Valor Agregado en Radio Asunción que este año el calendario agrícola se desplazó debido a las demoras provocadas por las lluvias y el atraso en el ciclo de la soja de verano, situación que terminó afectando también la implantación de la zafriña y, ahora, la ventana de siembra del trigo.
“Este año la soja zafriña se plantó más tarde porque la cosecha de verano se retrasó. Mucha gente recién empezó a sembrar en febrero y esa soja todavía está saliendo ahora”, explicó.
Según indicó, este escenario obliga a muchos productores a replantear el área destinada al trigo para evitar un atraso en la próxima siembra de soja de septiembre, considerada estratégica para el negocio agrícola del departamento.
“Si el trigo se planta después del primero de junio, se retrasa la próxima soja. Entonces la gente está apostando más a asegurar el próximo cultivo sojero y por eso disminuye un poco el área triguera”, afirmó.
Giordani destacó que Alto Paraná sigue siendo una región tradicionalmente fuerte en producción de trigo, aunque este año el contexto climático y comercial genera más cautela. “Con quien hablás, todos comentan que habrá una reducción de área”, señaló.
Actualmente, algunos productores ya iniciaron la implantación de los cultivos de invierno, aunque el fuerte de la siembra todavía no comenzó debido a las complicaciones para avanzar con la cosecha de la soja zafriña. “Hace una semana prácticamente no se puede cosechar porque está muy nublado, hay humedad y eso sigue retrasando todo el calendario”, comentó.
El productor agregó que la posibilidad de un año influenciado por un evento de El Niño también está condicionando las decisiones productivas. “Se habla de un súper El Niño y de un escenario muy lluvioso. Entonces el trigo pasa a ser más riesgoso y la soja hay que sembrarla lo antes posible”, sostuvo.
En ese contexto, explicó que muchos agricultores buscan liberar rápidamente las parcelas para llegar con mejores condiciones a la próxima campaña de soja. “Si las lluvias acompañan hasta fin de año, se puede garantizar una buena campaña sojera”, afirmó.
Más allá de la incertidumbre climática, Giordani resaltó que el productor sigue manteniendo expectativas positivas y ajustando las estrategias para sostener la rentabilidad. “El agricultor siempre apuesta a una buena campaña y trata de acomodarse a las condiciones que se presentan”, concluyó.


