En un escenario donde la eficiencia productiva y el control financiero pasan a tener un peso cada vez más determinante dentro de las empresas agropecuarias, la gestión de la información y el análisis de costos comienzan a consolidarse como herramientas estratégicas para la toma de decisiones en el negocio ganadero.
La creciente disponibilidad de datos dentro de los establecimientos —desde registros sanitarios y productivos hasta movimientos administrativos y financieros— abre nuevas oportunidades para mejorar la rentabilidad, aunque también plantea un desafío: cómo transformar esa información en decisiones concretas y eficientes.
Alejandra Duarte, licenciada en análisis de sistemas y líder de implementación de proyectos y soporte de Albor Paraguay, señaló a Valor Agro que uno de los principales puntos es lograr que el productor pueda identificar claramente cuáles son sus costos directos e indirectos dentro de la producción.
“Lo primero que queremos enseñarle al productor es que pueda identificar cuáles son sus costos directos, cuánto le cuesta tener ese animal en el campo y cuánto está ganando por cada kilo que sube el animal”, explicó.
La especialista indicó que dentro de esos costos aparecen elementos cotidianos de la actividad ganadera, como suplementación, sanidad, mantenimiento de pasturas, alimentación o inversiones vinculadas al manejo productivo. A eso se suman posteriormente los costos indirectos, asociados a la estructura administrativa, impuestos, mantenimiento general y funcionamiento de la empresa.
Según Duarte, uno de los problemas frecuentes en las empresas agropecuarias es que muchas veces la evaluación del negocio se limita únicamente a la disponibilidad de dinero o liquidez inmediata, sin analizar en profundidad la eficiencia real del sistema productivo.
“Muchas veces el productor se mide con que tenga o no plata en el banco. Pero la idea es que pueda medir qué tan bueno es en el negocio ganadero, independientemente de la situación patrimonial de la empresa”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que actualmente el desafío no pasa por la falta de información, sino por la capacidad de interpretarla correctamente. “Hoy lo que abunda es la información. El tema es qué hago con esa información que tengo en un Excel, en un sistema o en un aplicativo, y cómo la convierto en análisis para tomar decisiones”, agregó.
La profesional señaló además que el avance de herramientas digitales y plataformas de gestión permite simplificar cada vez más el acceso a estos análisis, acercando conceptos económicos y administrativos al lenguaje cotidiano del productor.
“Lo que pasa en el día a día en el campo puede transformarse en números y después pasar a un análisis económico”, afirmó.
Dentro de un contexto ganadero donde el foco está puesto en mejorar índices productivos, aumentar la producción de terneros y optimizar la eficiencia de los sistemas, la capacidad de medir costos y analizar márgenes comienza a ser vista como un factor clave para sostener competitividad y rentabilidad en el mediano y largo plazo.


