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Brangus mostró una pista de nivel mundial y consolidó el poder de la genética paraguaya

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Brangus mostró una pista de nivel mundial y consolidó el poder de la genética paraguaya

Foto: Eugenia Villalba - Ver de Campo

Fue un sábado frío, con cielo gris y un otoño que se hizo sentir en el ruedo de la Asociación Rural del Paraguay. Pero dentro de la pista ocurrió exactamente lo contrario: la Nacional Brangus de Otoño elevó la temperatura genética de la raza con una de las filas finales más impactantes de los últimos años, en una jornada que volvió a confirmar el enorme momento que atraviesa el Brangus paraguayo.

Con tribunas repletas, criadores atentos y un ambiente cargado de expectativa, la pista de bozal mostró animales de altísimo nivel tanto en machos como en hembras, dejando sensaciones muy fuertes de cara al futuro de la raza y también al posicionamiento internacional de Paraguay dentro del mejoramiento genético bovino.

El jurado Raúl Appleyard, en diálogo exclusivo con Valor Agro, no ocultó su satisfacción tras finalizar el trabajo de jura y destacó especialmente el nivel observado en los machos. “Lo que más me impresionó fueron los machos. Hace rato no veía ese nivel de machos de punta a punta. Eran todos muy buenos realmente”, expresó.

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Más allá de los Grandes Campeones, Appleyard puso el foco en un aspecto que considera determinante para medir el verdadero avance de una raza: la profundidad de la fila final. “Siempre uno tiene que elegir uno mejor que otro, pero creo que toda la fila es buena y eso es un buen augurio para la raza porque quiere decir que está por buen camino. A veces cuando encontrás un solo individuo uno puede pensar que es suerte, pero cuando encontrás toda la fila, quiere decir que va por buen camino”, afirmó.

Y justamente ese “camino” parece ser uno de los conceptos centrales del momento que vive el Brangus paraguayo.

En un contexto donde la ganadería demanda cada vez más eficiencia, productividad y rentabilidad, la genética dejó de ser solamente una cuestión estética o fenotípica para transformarse en una herramienta económica concreta.

Appleyard sostuvo que uno de los grandes avances de la raza en los últimos años fue la incorporación de información objetiva dentro de la pista. “Hoy manejamos mucha información y los datos nos indican que los animales, aparte de ser funcionales y buenos, tienen características que dan retorno económico”, explicó.

Raúl Appleyard, jurado de calificación en la pista.

En ese sentido, resaltó que el desafío actual pasa por encontrar genética que permita producir más y mejor, reduciendo costos y aumentando eficiencia. “Hoy hay que buscar factores genéticos que ayuden a que este negocio sea más rentable y menos costoso. Y eso se gana con productividad y eficiencia”, indicó.

El jurado valoró especialmente cómo los números comienzan a respaldar visualmente lo que se observa en la pista. Datos vinculados a área de ojo de bife, niveles de engrasamiento, precocidad sexual, musculatura y terminación aparecen cada vez con mayor fuerza dentro de las evaluaciones y terminan aportando herramientas concretas para el productor comercial.

“Da satisfacción mirar que lo que uno ve en pista y cree que es mejoramiento, se ve respaldado por números en planilla”, remarcó.

Otro de los puntos que dejó una señal muy fuerte durante la Nacional fue la enorme presencia de padres nacionales dentro de las filas finales. Y ese dato, quizás silencioso para muchos, tiene un peso enorme para la construcción genética del país.

“Eso todavía le da más fuerza a lo que estamos diciendo, que la raza está mejorando mucho. Si los padres son nacionales, quiere decir que uno puede encontrar acá el camino para llegar al nivel que se vio hoy en pista”, sostuvo.

La propia definición de los campeonatos terminó reflejando esa consolidación genética nacional.

En machos adultos, el Gran Campeón fue el lote 171 de Genética La Huella y Agroganadera Pukavy, un hijo de King George que terminó encabezando una de las filas más competitivas de los últimos años.

El Reservado Gran Campeón correspondió al lote 151 de Agroganadera Pukavy, también con genética King George, mientras que el Tercer Mejor Macho fue el lote 157 de Herrera Agrocomercial, hijo de Pirapó.

En hembras adultas, la Gran Campeona fue el lote 83 de Herrera Agrocomercial, hija de Francesco, mientras que la Reservada Gran Campeona correspondió al lote 106 de Guillermo Sisul, con genética Cerro Negro. La Tercera Mejor Hembra fue el lote 95 de Genética La Huella, hija de King George.

Una jornada cargada de emociones y potencial porductivo en la pista.

La fuerza genética también se trasladó a las categorías menores. Entre las terneras, el primer puesto quedó para el lote 45 de Rural Ganadera, hija de Pirapó; el segundo lugar fue para Agroganadera Pukavy con genética King George; y el tercer puesto correspondió a Tres Cruces y Agima, con genética Mundial.

En terneros, el mejor ejemplar fue el lote 121 de Pahsa, hijo de Duque. El segundo lugar fue para Las Pampas con genética Pirapó y el tercer puesto quedó para Rural Ganadera, también con genética Pirapó.

Las conclusiones toman todavía más dimensión considerando el contexto internacional que rodea actualmente al Brangus paraguayo. En los últimos años, esta misma pista vio desfilar animales que posteriormente se transformaron en campeones mundiales, mientras que el país ya comienza a proyectarse hacia el Congreso Mundial Brangus 2028, un evento que pondrá nuevamente a Paraguay bajo la mirada de la genética global.

En ese escenario, la Nacional de Otoño dejó mucho más que cucardas. Dejó señales. Señales de una raza que evolucionó profundamente en los últimos 15 o 20 años, según reconoció el propio Appleyard, y que hoy parece haber alcanzado uno de los niveles más altos de su historia.

Mientras el frío seguía cayendo sobre Asunción y el cielo mantenía el tono gris del otoño, la pista Brangus terminó entregando otra postal difícil de olvidar: animales de elite, genética nacional consolidada, tribunas colmadas y una raza que sigue escribiendo capítulos cada vez más pesados dentro de la ganadería paraguaya y regional.