La garrapata se consolida como uno de los principales enemigos económicos de la ganadería paraguaya en un contexto donde el negocio exige cada vez más eficiencia y precisión en los números productivos. Por tanto, un mal control de este parásito puede provocar fuertes pérdidas de kilos, menor productividad e incluso mortandad de animales por tristeza bovina.
Durante una entrevista en Valor Agregado, Gustavo Lagioia, gerente técnico comercial de Biogénesis Bagó Paraguay, explicó que de un bovino puede caer un promedio de 50 garrapatas por día (1.500 al mes aproximadamente) que representaría una pérdida de entre un litro y medio y casi cinco litros de sangre por mes solamente por efecto parasitario.
“Ese animal está consumiendo alimento solamente para sobrevivir, porque toda esa pérdida de sangre no se traduce en producción”, afirmó.
El impacto económico adquiere mayor dimensión en un escenario donde el valor del ganado continúa en niveles históricamente altos. Lagioia recordó que hoy un ternero puede valer entre US$ 700 y US$ 800, mientras que cada kilo producido tiene un valor estratégico dentro del negocio ganadero.
“No estamos hablando solamente de la garrapata como parásito externo, sino también de la transmisión de enfermedades como la tristeza bovina, que ocasiona muerte y pérdidas muy importantes dentro de los establecimientos”, sostuvo.
El ejecutivo indicó que las pérdidas productivas por animal pueden ser significativas debido al efecto de la parasitosis, afectando directamente la rentabilidad de los sistemas ganaderos.
En ese sentido, señaló que muchas veces el productor realiza importantes inversiones en genética, alimentación o suplementación para aumentar los kilos producidos, pero termina perdiendo eficiencia por problemas sanitarios mal controlados.
“La sanidad es una de las patas de la producción de menor costo y de mayor retorno productivo”, remarcó.
Lagioia también alertó sobre el aumento de casos de resistencia a algunos productos antiparasitarios, principalmente por el uso repetitivo e indiscriminado de ciertas drogas como las ivermectinas.
“Seguimos utilizando el mismo producto y lo que hacemos es seleccionar familias de garrapatas resistentes. Entonces el tratamiento deja de tener efecto y el problema se agrava”, explicó.

Frente a este escenario, insistió en la necesidad de trabajar con planes integrales de manejo, acompañados por médicos veterinarios y con estrategias que contemplen rotación de principios activos, manejo de potreros y monitoreo permanente de infestaciones.
“Tenemos que aprender a convivir con esta parasitosis y manejarla de manera estratégica. Pensar en erradicarla es utópico, pero sí podemos reducir significativamente el impacto económico que genera”, afirmó.
Además, recordó que Paraguay, como país exportador de carne, necesita fortalecer la concientización sobre el correcto uso de productos veterinarios y el cumplimiento de los tiempos de retiro.
“Esto requiere profesionalismo, planificación y entender que una buena inversión sanitario-productiva puede cambiar significativamente los números de un establecimiento”, concluyó.


