La suspensión de las importaciones de carne vacuna y aviar de Brasil por parte de la Unión Europea, que comenzará a regir este jueves 3 de septiembre, genera preocupación dentro del mercado internacional y abre interrogantes sobre cuánto tiempo podría permanecer cerrado uno de los destinos de mayor valor para la producción brasileña.
Desde Europa, Tomás Friedmann , corresponsal de Valor Agro, explicó que la medida alcanza no solamente a la carne bovina y aviar, sino también a huevos y miel, luego de que Brasil no lograra presentar dentro de los plazos establecidos las garantías suficientes para demostrar el cumplimiento de las nuevas exigencias europeas vinculadas al uso de antimicrobianos. “Brasil ha hecho esfuerzos, pero no ha podido presentar ningún documento serio que permita asegurar que esos temas han sido superados”, explicó Friedmann durante una entrevista con Valor Agro.
El corresponsal destacó que el impacto comercial es significativo. Brasil coloca aproximadamente 100.000 toneladas anuales de carne vacuna en la Unión Europea y se posiciona entre los principales proveedores del bloque, además de contar con una participación importante en el mercado aviar, con embarques que rondan las 265.000 toneladas por año.
Ante este escenario, el gobierno brasileño inició conversaciones al más alto nivel con las autoridades europeas. Según comentó Friedmann , el presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantuvo contactos con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para transmitir la preocupación del país por las consecuencias de la medida sobre dos sectores estratégicos como la agricultura y la ganadería.
“La Unión Europea le dijo que quiere que Brasil vuelva a enviar carne, pero no puede saltearse estos reglamentos que son tan estrictos y tan concretos”, señaló.
Dentro de la suspensión, sin embargo, Friedmann marcó una diferencia importante entre las distintas cadenas productivas. En aves, huevos y miel existe actualmente una misión técnica europea en Brasil realizando auditorías, por lo que, si los resultados son satisfactorios, esos mercados podrían encontrar una solución en un período relativamente corto. “La situación es diferente y, si las condiciones están dadas, para esos sectores las medidas podrían levantarse en breve tiempo, quizás en dos o tres meses”, comentó.
Para la carne vacuna, en cambio, el escenario aparece bastante más complejo. La exigencia europea establece que debe garantizarse la ausencia de determinados antimicrobianos y antibióticos prohibidos durante todo el ciclo productivo del animal, desde su nacimiento hasta la faena.
Según la información que maneja Friedmann desde Europa, los técnicos europeos habrían transmitido a Brasil que el proceso de adecuación podría extenderse considerablemente. “Estas medidas pueden demorar siete u ocho meses, un año y hasta dos años de suspensión, porque el ciclo del ganado tiene que ser desde el comienzo. La utilización cero tiene que estar garantizada desde que comienza la crianza, desde el nacimiento del animal”, sostuvo.
Ese punto es precisamente uno de los principales desafíos para Brasil. A diferencia de las aves, donde los ciclos productivos son considerablemente más cortos, la producción bovina exige períodos mucho más extensos y sistemas de trazabilidad capaces de demostrar que los animales cumplieron con las condiciones europeas durante toda su vida.
Al mismo tiempo, Brasil ya comenzó a desplegar su estrategia comercial para reducir el impacto de una eventual suspensión prolongada. Según indicó Friedmann , la Cancillería brasileña y el gobierno comenzaron rápidamente a buscar alternativas y avanzar en nuevos negocios con destinos como Reino Unido, México y mercados del sudeste asiático. “Fíjense con qué rapidez se mueven los brasileños a nivel internacional inmediatamente ante esta alarma que ha producido este tema”, destacó.
Otra posibilidad que comenzó a circular en Brasil fue la aplicación de medidas espejo sobre determinados productos europeos, entre ellos lácteos y vinos. Sin embargo, Friedmann explicó que, después de los contactos entre Brasilia y Bruselas, el escenario de una represalia comercial habría perdido fuerza. “La idea de Brasil parecería ser que no va a tomar esas medidas de espejo. No quiere entrar en una confrontación con la Unión Europea”, afirmó, aunque remarcó que todavía será necesario observar cómo evoluciona la negociación durante los próximos días.
La atención del mercado estará ahora puesta en la capacidad de Brasil para acelerar las adecuaciones exigidas por Europa y, fundamentalmente, en cuánto tiempo permanecerá suspendida la carne vacuna. Si el cierre se prolonga, la ausencia temporal de uno de los principales exportadores mundiales puede provocar un reordenamiento de proveedores y generar nuevos espacios para países que continúan habilitados dentro del mercado europeo.


