La ganadería del norte de Uruguay atraviesa un escenario de fuertes contrastes. Por un lado, los altos valores del ganado y una demanda internacional firme por carne sostienen un momento comercial que los propios productores califican como excepcional. Por otro, el exceso de lluvias y la creciente presión de la garrapata están generando dificultades productivas y sanitarias que amenazan con limitar el aprovechamiento de esta coyuntura.
Mauro Rondán, presidente de la Asociación Agropecuaria de Artigas, explicó que el productor ganadero se encuentra actualmente con mayor ánimo para invertir y capitalizar el escenario favorable de precios, aunque enfrenta desafíos importantes dentro de los establecimientos.
“El momento del negocio es espectacular. Creo que en eso todos los productores vamos a coincidir. Los valores del ganado en general son todos buenos porque la carne tracciona a nivel internacional”, señaló.
Según Rondán, el buen escenario comercial está generando una mayor disposición del productor para invertir, mejorar los sistemas y aprovechar una coyuntura de precios que ofrece señales positivas para la actividad. “El productor realmente está muy contento, está con ánimo y volcado a invertir y tratar de capitalizar ese buen momento”, agregó.
Sin embargo, la realidad productiva del norte uruguayo muestra actualmente otra cara. La garrapata se transformó en una de las principales amenazas sanitarias, mientras que el exceso de precipitaciones comienza a dificultar diferentes tareas de campo.
Rondán consideró que la problemática sanitaria vinculada a la garrapata se encuentra entre las mayores preocupaciones que enfrenta actualmente la producción ganadera de la región. “La garrapata es una amenaza muy importante que tiene hoy el sector y la producción”, afirmó.
Uno de los principales problemas está relacionado con la elevada presencia del parásito en los establecimientos, lo que obliga a aumentar la frecuencia de los tratamientos en comparación con años anteriores. “El tema principal, sin duda, es la cantidad de garrapatas que hay. La oferta en los campos es importante. Eso lleva a que muchas veces tengas que aumentar los tratamientos que hacías hace algunos años”, explicó.
El desafío no se limita solamente al impacto productivo. La intensificación de los tratamientos también obliga a extremar los cuidados vinculados al uso de productos veterinarios y al cumplimiento de los períodos de espera.
Rondán recordó los episodios vinculados a la detección de residuos de medicamentos en algunos envíos de carne, una situación particularmente sensible para Uruguay por su fuerte dependencia de los mercados internacionales. “Vendemos un producto de buena calidad y que eso pase nos puede complicar”, sostuvo.
El dirigente reconoció el trabajo que actualmente desarrolla el Ministerio de Ganadería en Artigas, donde equipos técnicos están recorriendo establecimientos dentro de un denominado “plan de saturación”.
El objetivo es mantener un mayor contacto con los productores, capacitar y conocer directamente las condiciones en las que se está manejando el problema sanitario.
Desde la Asociación Agropecuaria de Artigas valoran positivamente la iniciativa, aunque consideran que serán necesarias medidas adicionales para enfrentar una problemática que se ha vuelto estructural en determinadas zonas del norte. “Claramente no es lo único para solucionar el problema. Creo que el problema es mucho más grande que eso”, expresó.
Para Rondán, en determinadas zonas la estrategia probablemente tenga que concentrarse más en mejorar la convivencia y el control del parásito que en plantear exclusivamente su erradicación. “Acá en el norte hablo muchas veces de convivir con esto, convivir con la garrapata, porque en muchos casos erradicar es imposible. Pero sí convivir con ella creo que lo podemos hacer mejor de lo que estamos haciendo”, manifestó.
Las lluvias complican las tareas productivas
Al escenario sanitario se agrega una importante acumulación de agua en diferentes zonas del norte uruguayo. Rondán señaló que en sectores de Artigas próximos al límite con Salto se acumularon recientemente entre 130 y 140 milímetros, luego de episodios anteriores de precipitaciones también importantes. “Ya hay bastante agua en esta zona”, explicó.
En otros departamentos del norte, la situación presenta mayores complicaciones, con sectores anegados y dificultades para desarrollar normalmente las tareas productivas.
El exceso de agua llega además en un momento sensible del calendario ganadero y ovino. Están ocurriendo pariciones de lanares y comienza una etapa importante del control de la primera generación de garrapata. “Con este clima no te permite trabajar”, afirmó Rondán.
Las lluvias terminan alterando las planificaciones sanitarias y productivas de los establecimientos, justamente en momentos donde resulta fundamental cumplir determinados tratamientos dentro de ventanas específicas.
La preocupación en el norte de Uruguay no está puesta solamente en las lluvias actuales, sino también en cómo podría evolucionar el escenario durante los próximos meses.

Rondán señaló que la posibilidad de un evento de El Niño de fuerte intensidad genera inquietud tanto por sus consecuencias sobre la producción agropecuaria como por los efectos que podría provocar sobre ciudades y poblaciones de la región. “Es preocupante desde la parte productiva, porque nos va a cambiar el calendario, lo que tenés planificado, pero además por los estragos que nos puede llegar a traer, no solo pensando en la ruralidad sino también en los centros poblados”, explicó.
En Artigas, las crecidas del río Cuareim son uno de los principales puntos de atención. El dirigente recordó particularmente el evento registrado en 2015, cuando las inundaciones generaron graves dificultades e incluso llegaron a interrumpir temporalmente la conexión internacional entre Artigas y Quaraí, Brasil.
Frente a las perspectivas climáticas, Rondán destacó que diferentes organismos públicos se encuentran coordinando acciones para anticiparse a eventuales dificultades. “Las autoridades se están moviendo, el Ministerio también, la Intendencia, y hay una conjunción de movimientos y coordinaciones para tratar de mitigar esto”, señaló.
El norte uruguayo refleja así una situación que también genera atención en otras regiones ganaderas del Mercosur: un negocio respaldado por buenos precios y una demanda internacional firme, pero condicionado puertas adentro por factores sanitarios y climáticos que pueden limitar el resultado productivo.
Para Rondán, el desafío pasa precisamente por lograr que esas amenazas no terminen opacando un escenario comercial que hoy ofrece al productor señales particularmente favorables.


