La confirmación de casos de Scrapie en Argentina encendió alarmas sanitarias y comerciales en el sector ovino, tras el anuncio realizado por el SENASA en los últimos días.
La detección de la enfermedad, una encefalopatía espongiforme que afecta a ovinos, derivó en restricciones a las exportaciones de carne y lana, además de activar instancias de coordinación regional, particularmente con Paraguay.
De acuerdo al reporte de Daniel Pepa, responsable de Valor Agro Argentina, los casos fueron identificados en tres establecimientos ubicados en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. “Después de haber sido detectado entre el viernes 10 y el sábado 11 de abril, la noticia generó muchísima preocupación”, señaló, al tiempo de remarcar que se trata de la primera confirmación oficial de esta enfermedad en el país.
El scrapie es una patología que afecta el sistema nervioso de los ovinos y que suele compararse con la “vaca loca”, aunque presenta diferencias clave. “Es una encefalopatía espongiforme muy similar a la vaca loca, pero en este caso no hay evidencia científica de transmisión a humanos”, explicó Pepa, buscando llevar tranquilidad en torno al consumo de carne ovina.
Uno de los puntos centrales del debate sanitario gira en torno a la clasificación del brote. La OMSA (Organización Mundial de Sanidad Animal) consideró los casos como autóctonos de Argentina, a pesar de que los animales involucrados —de raza Dorper— fueron importados desde Paraguay entre 2021 y 2022. “Después de cuatro años, la OMSA considera que la enfermedad pasa a ser autóctona”, detalló el periodista.
Sin embargo, esta interpretación no está exenta de discusión. Especialistas del ámbito veterinario señalan que el scrapie tiene un período de incubación prolongado, que puede demorar entre tres y cuatro años en manifestarse clínicamente. Este aspecto abre interrogantes sobre el origen real de los casos y complejiza el análisis sanitario en la región.
En paralelo, el impacto comercial ya comienza a sentirse. Según se informó, Chile decidió suspender la compra de carne ovina argentina, una medida que golpea directamente a la Patagonia, principal región productora del país. “La ganadería ovina en Argentina es una economía regional, muy importante para esos productores, por lo que cualquier restricción tendrá consecuencias negativas”, advirtió Pepa.
Además del frente externo, también surgieron cuestionamientos internos en Argentina hacia el accionar del SENASA. “Hay críticas muy duras desde los propios establecimientos donde se detectó la enfermedad, porque aparentemente no se habrían hecho los controles en tiempo y forma”, indicó, en referencia a versiones extraoficiales que circulan en el sector.
El caso también activó canales de diálogo entre Argentina y Paraguay, con reuniones virtuales entre el SENASA y el SENACSA para analizar el alcance de la situación y sus implicancias sanitarias y comerciales.
En este contexto, el desarrollo del caso será seguido de cerca por toda la cadena ovina regional, en un escenario donde las definiciones sanitarias no solo condicionan el comercio, sino también la credibilidad de los sistemas de control y vigilancia.


