En un escenario ganadero marcado por la firmeza de los precios y una clara retención de vientres, el negocio de la cría vuelve a posicionarse en el centro de la estrategia productiva.
Entrevistado en Valor Agro, Carlos Osorio, director de Granos y Nutrición, puso foco en la necesidad de anticiparse al invierno y ajustar el manejo de las futuras madres para capitalizar un momento donde “el ternero es la plata”.
Osorio analizó la actual conformación del stock y destacó el cambio de comportamiento del productor. “Se bajó el stock de hembras en su momento porque estaban baratas y se faenaba mucho, pero hoy el mundo cambió y la gente empieza a asegurar las hembras, tanto la vaquilla como la vaca”, explicó, en referencia al proceso de retención que se viene observando en los últimos meses.
Según explicó, este nuevo escenario obliga a un “cambio de chip” en los sistemas productivos, especialmente de cara al invierno.
“Entrando en esta transición verano-invierno, tenemos que estar bien preparados con las vaquillas y las vacas preñadas para la próxima estación reproductiva. El foco es producir terneros, porque hoy producir ternero es la plata”, afirmó.
En esa línea, subrayó que la clave pasa por llegar con los vientres en buena condición corporal, en un momento donde la oferta forrajera comienza a restringirse. “Tenemos que definir estrategias de pasto y también de suplementación. El tiempo pasa rápido y la estación reproductiva está ahí”, advirtió.
Osorio insistió en que la base del negocio está en la vaca. “La matriz es la vaca, entonces tiene que estar bien para producir un excelente ternero. Si queremos producir más, tenemos que preparar bien las hembras”, remarcó.
Uno de los conceptos más contundentes que dejó la entrevista fue el rol del ternero en la ecuación económica actual. “Hoy el ternero es el que está pagando la cuenta”, aseguró, al tiempo que explicó que incluso con bajos niveles de suplementación, la inversión en la hembra se justifica ampliamente.
“Hay muchos datos que muestran que con poca suplementación la hembra se paga, pero lo más importante es tener un buen ternero. Entonces tenemos que preguntarnos qué estamos haciendo en nutrición y en sanidad para lograrlo”, sostuvo.
Además, planteó que aún existe margen para mejorar en productividad, especialmente en el peso de destete. “Todavía hay muchos ganaderos produciendo terneros livianos. Si el kilo vale, ¿por qué no producir más kilos y vender más valor por animal?”, cuestionó.
En este contexto, Osorio destacó el papel de herramientas como el destete precoz y el creep feeding, que permiten mejorar tanto la eficiencia reproductiva como el peso de los terneros.
“La relación entre el valor del ternero y el costo de la suplementación hoy es muy favorable, mucho mejor que en años anteriores”, explicó.
Según indicó, estas tecnologías no solo impactan en el presente, sino también en el futuro productivo. “Un destete precoz me permite preñar más vacas y mejor, entonces estoy preparando el 2027, el 2028. Si la cuenta cierra hoy y sobra plata, ¿por qué no hacerlo?”, planteó.

En esa línea, insistió en la necesidad de planificar con visión de largo plazo. “Nada muestra que el precio del ternero o del gordo vaya a bajar en los próximos años. Entonces tenemos que definir hoy la estrategia para producir más terneros hacia adelante”, afirmó.
Retener o vender: una decisión estratégica
Consultado sobre la tentación de enviar vientres a faena ante los buenos precios del ganado gordo, Osorio reconoció que puede ser una opción en situaciones puntuales. “Es válido para un ganadero que necesita caja de urgencia, pero en general el productor de cría tiene dos fuentes de ingreso: el ternero y la vaca de descarte”, explicó.
Sin embargo, fue claro en marcar el cambio de contexto. “Antes se faenaban más vacas por la relación de precios. Hoy vale la pena retener, porque el ternero está pagando toda la cuenta”, enfatizó.
Finalmente, Osorio amplió la mirada y señaló que el momento favorable no es solo regional, sino global. “La falta de proteína roja es mundial. Estados Unidos está en la misma situación y hay escasez de hembras en muchos países”, indicó.
Este fenómeno, explicó, tiene impacto directo en los precios. “Si baja la faena de hembras, ¿de dónde sale la carne? Entonces sube el precio de la carne y es el momento de aprovechar para quien produce, tanto el gordo como el ternero”, concluyó.


