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Mercosur–UE en marcha: mejores precios, más acceso y ajustes pendientes en la cadena

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Mercosur–UE en marcha: mejores precios, más acceso y ajustes pendientes en la cadena

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó a regir de forma provisional el pasado 1 de mayo, marcando un punto de inflexión para el comercio agroindustrial de la región.

Para Maximiliano Díaz, director de la consultora Endógena, el nuevo escenario abre un horizonte favorable para aumentar exportaciones, aunque advierte que el verdadero impacto dependerá de ajustes internos y definiciones políticas aún pendientes.

“Es un acuerdo muy ambicioso que empieza a regir con lo más importante para la producción: la baja de aranceles en productos clave”, explicó Díaz en diálogo con Valor Agro.

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En ese sentido, sostuvo que el principal efecto será la posibilidad de “exportar más, pero también mejor”, con productos de mayor calidad y mejores márgenes.

Uno de los puntos destacados es la reducción de retenciones para el complejo soja, que ya comenzó a aplicarse de manera gradual.

Según Díaz, “ya deberían estar rigiendo dos puntos menos de retención para las exportaciones a Europa”, lo que representa una mejora directa en la competitividad.

Sin embargo, advirtió que ese beneficio no necesariamente llegará automáticamente al productor primario: “Los productores tienen que estar muy activos para que esa mejora en el margen no se pierda en la cadena”.

En el caso del arroz, el impacto podría ser aún más concreto. “Europa tiene una gran capacidad de absorber nuestro arroz. Calculamos que cerca de un cuarto de lo exportado podría mejorar en cuatro puntos el precio de venta, y eso va directo al margen porque los costos son los mismos”, indicó.

Carne vacuna: ventaja arancelaria y foco en cuotas

Para la carne bovina, uno de los sectores más sensibles y estratégicos del Mercosur, el acuerdo también presenta señales positivas. “Toda la cuota Hilton pasa a arancel cero, lo cual es una mejora muy importante”, afirmó Díaz.

Además, se establece una cuota de 100.000 toneladas para el bloque, con una reducción de aranceles que pasará de niveles cercanos al 30% a un rango de entre 10% y 15%, dependiendo del corte.

No obstante, el consultor alertó sobre la falta de definiciones internas dentro del Mercosur: “Las cuotas todavía no están distribuidas entre los países. Es una demora de los estados que habría que acelerar”.

En ese contexto, remarcó que países como Paraguay y Uruguay serán competidores directos, por lo que será clave alcanzar acuerdos equilibrados. Para Argentina, identificó oportunidades concretas en carne fresca deshuesada y cortes congelados, segmentos donde ya existe inserción en el mercado europeo.

Trazabilidad: el principal desafío estructural

Más allá de los beneficios arancelarios, Díaz señaló que el principal cuello de botella está en la trazabilidad. “Europa exige una trazabilidad completa en toda la cadena, no solo en el predio”, explicó.

Si bien valoró la implementación de la identificación electrónica individual, advirtió que el desafío está en integrar todos los eslabones: “Cuando se pasa del productor al frigorífico o al exportador, ahí es donde hay que ajustar los sistemas para que sean compatibles con los europeos”.

En este proceso, consideró clave el rol del Senasa para garantizar que los estándares permitan aprovechar plenamente las oportunidades comerciales.

Sostenibilidad y presión regulatoria europea

Otro punto crítico es el frente ambiental, especialmente en relación al reglamento europeo sobre deforestación, que podría entrar en vigencia en enero próximo.

Díaz consideró que Argentina tiene argumentos sólidos para defender su posición: “No es un país con un problema sistémico de deforestación y puede demostrarlo con evidencia”.

No obstante, subrayó que la clave estará en la negociación política: “Hay que estar muy activos a nivel diplomático, aportando información técnica para evitar restricciones”.