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Lluvias en el Chaco no alcanzan para reservar agua y preocupa baja de los índices productivos

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Lluvias en el Chaco no alcanzan para reservar agua y preocupa baja de los índices productivos

La disponibilidad de agua para los vacunos es una gran preocupación para los productores chaqueños, ya que el déficit hídrico y las altas temperaturas están impactando en la producción. Si bien las precipitaciones de las últimas horas fueron significativas, estiman que las lluvias deberían superar los 100 a 150 milímetros para cargar los tajamares.

Las recientes precipitaciones fueron generalizadas en la región Occidental con volúmenes de 20 a 80 milímetros, dependiendo de las zonas. Además se prevé que durante los próximos días, principalmente al comienzo de la semana que viene, se desarrollen nuevos episodios de lluvias con buenos niveles acumulados.

Pese al cambio en las condiciones del tiempo, la presidenta de la Regional Central Chaco de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Andrea Ferreira Brusquetti, comentó a Valor Agro que la situación “es crítica”, dado que algunas zonas de Boquerón y Presidente Hayes llevan más de dos meses sin lluvias. “Afecta a la provisión de agua y a la cantidad y calidad de pasto”, señaló.

Explicó que las reservas de agua se van acabando y, al mismo tiempo, la distribución se ve afectada porque con las altas temperaturas la demanda por día puede llegar al doble.

Asimismo, Ferreira Brusquetti dijo que “normalmente este es un periodo de buena cantidad y calidad de forraje que se traduce en ganancia de peso”, por tanto podría incidir en el estado corporal de los animales con “efectos en los servicios e índices productivos”.

Campo en Chaco Central.

La ganadera afirmó que esta coyuntura impactará directamente en la economía de las empresas agropecuarias: “A corto plazo por la caída de los índices productivos y gastos extras en estrategias para mitigar el impacto, y a largo plazo por la cola que traerá la posible reducción de los números reproductivos y la refinanciación de deudas”.

Y agregó: “También se verán afectados los cultivos de sorgo y maíz para preparar alimentos para el invierno, que fueron completamente arruinados por la seca y las altas temperaturas”.

Mientras tanto, en la zona de Toro Pampa y Carmelo Peralta la situación “no es tan grave” en comparación a la realidad del resto del Chaco, comentó el productor ganadero Raúl Rivarola, y sumó: “Había pasto y los incendios no fueron de magnitud”.

Señaló que en las últimas horas las lluvias promediaron entre 60 y 70 milímetros, y se espera más agua para “normalizar” la producción. “La hacienda en general está bien y en pasto no estamos mal, el problema es la oferta de agua y las recientes lluvias no completan los tajamares”, explicó.

Aunque el momento es más alentador que otras zonas, recordó que el año pasado la región sufrió mucho por la prolongada sequía.

Rivarola dijo que la gobernación de Alto Paraguay distribuyó agua en camiones cisternas a los pequeños productores, mientras que los grandes productores contaban con algunas reservas. “Tuvimos que redistribuir la hacienda ya que hay zonas secas, y ese mal uso de los potreros no es bueno. Si llueve por encima de 100 a 150 milímetros vamos a poder manejar muy bien el momento”, apuntó.

Ganadería en zona Montanía.

Por su parte, Nevercindo Cordeiro, presidente de la Regional Alto Chaco de la ARP, comentó a Valor Agro que la preocupación más fuerte era la falta de agua para los animales, y dijo que mucha hacienda fue trasladada a otros departamentos, especialmente en busca de confinamientos para el engorde final.

Cordeiro aseguró que la falta de lluvias, que arrastraba entre 40 y 60 días dependiendo las zonas, obligó a muchos productores vender animales que no estaban totalmente terminados y esa sobreoferta afectó el precio del ganado gordo en la industria. “Es una situación que se va a reacomodar, y más con las lluvias, dado que hay falta de hacienda gorda y posiblemente tenga repercusión más adelante. El precio de la carne debería volver a subir”.

Finalmente, afirmó que Alto Paraguay es un departamento sufrido, ya que año a año se experimentan problemáticas que el ganadero ya está acostumbrado de administrar. “Ahora llegó la lluvia y habrá pasto, pero comienzan las dificultades logísticas para el traslado de los animales”, cerró.