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Exceso de lluvias complica la cría en Caazapá: productores ajustan el servicio y priorizan cuidar los terneros

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Exceso de lluvias complica la cría en Caazapá: productores ajustan el servicio y priorizan cuidar los terneros

Las abundantes precipitaciones que se registran en el departamento de Caazapá están generando importantes dificultades para la producción ganadera, especialmente en los campos bajos, donde el desborde de los cursos de agua redujo significativamente las superficies disponibles para la hacienda. Ante este escenario, los productores comenzaron a modificar sus estrategias reproductivas, postergar determinados manejos y priorizar el cuidado de los terneros y la conservación del estado corporal de las vacas.

Roberto Giménez Burró, expresidente de la Regional Caazapá de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), actual integrante de su Comisión Directiva y referente técnico de los grupos CREA en el departamento, explicó a Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM que la situación climática está condicionando las decisiones productivas en una etapa determinante para la ganadería: el inicio de la temporada de servicios.

El productor señaló que Caazapá se caracteriza históricamente por registrar una elevada pluviometría, pero advirtió que actualmente se observan niveles de agua que no se presentaban desde hace varios años en determinadas zonas. Incluso mencionó que, en el establecimiento familiar, el desborde de un río alcanzó una parte importante de los campos naturales destinados a la cría. “Hace mucho tiempo que no veo el agua salir del río y agarrarme gran parte del área del campo natural donde tenemos la hacienda de cría”, expresó, al describir las dificultades que genera la pérdida temporal de superficies de pastoreo.

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Esta situación obliga a los establecimientos a revisar la carga animal, reorganizar el aprovechamiento de las áreas disponibles y evaluar estrategias de suplementación para sostener la condición corporal de los vientres. El desafío es particularmente importante porque las precipitaciones coinciden con la temporada reproductiva, que en algunos campos comenzó durante septiembre y en otros a mediados de octubre.

Giménez Burró explicó que varios productores están dejando de lado, al menos temporalmente, herramientas reproductivas como la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF) y determinados manejos de terneros, debido a las dificultades de acceso a los establecimientos y a la incertidumbre sobre las condiciones climáticas.

Como ejemplo, indicó que existen campos a los que se llega luego de recorrer entre 30 y 50 kilómetros de caminos de tierra, lo que representa un riesgo para la ejecución de protocolos que requieren intervenciones en fechas determinadas. “Podés arrancar el día cero de la IATF, pero el día ocho, si te llueve y no podés entrar, ¿qué te queda?”, planteó.

En su establecimiento, comentó, optaron por iniciar directamente el servicio con toros, mientras evalúan la posibilidad de implementar otras herramientas cuando las condiciones permitan realizar los trabajos.

El objetivo inmediato es evitar pérdidas de terneros y preservar los resultados productivos que puedan sostenerse durante esta temporada. En ese sentido, consideró que no resulta conveniente implementar manejos que puedan agregar estrés a los animales en un contexto de lluvias persistentes. “Hoy el ternero, al valor que tenemos, prefiero cuidarlo, tener un buen peso al destete y tratar de que la merma no sea muy alta”, afirmó.

Pese a las dificultades, sostuvo que los establecimientos que anticiparon el escenario climático, redujeron sus cargas y prepararon adecuadamente los vientres cuentan con mejores herramientas para enfrentar la situación. De todos modos, reconoció que será necesario aprovechar eventuales ventanas de buen tiempo para retomar algunos manejos y procurar buenos índices de preñez.

En cuanto a las precipitaciones, aportó una referencia que permite dimensionar el comportamiento climático de la zona. Según los registros que maneja, el promedio anual de lluvias de los últimos 10 a 12 años se ubica alrededor de los 1.700 milímetros, mientras que en lo que va de 2026 ya se acumulan cerca de 1.300 milímetros, cuando todavía restan los últimos días de octubre, noviembre y diciembre.

El escenario genera preocupación por la posibilidad de que continúen las precipitaciones durante los próximos meses, lo que podría prolongar las dificultades de acceso, reducir las opciones de manejo y comprometer los resultados reproductivos de los rodeos de cría.

Agricultura: campos bajos saturados y siembras condicionadas por el exceso de agua

La agricultura de Caazapá también enfrenta desafíos importantes, aunque Giménez Burró explicó que el impacto de las precipitaciones es diferente según la ubicación de los establecimientos, las características del suelo y el desarrollo de las inversiones en infraestructura de drenaje.

En las zonas altas, señaló que las lluvias moderadas pueden resultar favorables para los cultivos, mientras que las precipitaciones intensas y concentradas representan mayores riesgos. Indicó que registros de entre 30 y 40 milímetros distribuidos en jornadas sucesivas todavía pueden ser manejables para determinados sistemas productivos.

Sin embargo, la situación es más compleja en las áreas bajas del departamento, donde la agricultura experimentó una expansión importante durante los últimos años. En estos sectores, los productores dependen en buena medida de sistemas de drenaje, canales y equipos de bombeo para retirar los excedentes hídricos de los lotes.

Giménez Burró advirtió que varios sistemas de drenaje están trabajando prácticamente al límite de su capacidad, mientras que el elevado nivel de los ríos dificulta la evacuación del agua desde los establecimientos. “Hay canales ya al límite, trabajando muchísimo y tratando de que esa agua pueda salir”, explicó.

A esta situación se suma la incertidumbre sobre el inicio de la siembra en determinadas áreas. Mientras algunos agricultores lograron anticipar las labores y cuentan con cultivos implantados, otros, especialmente aquellos que comenzaron a desarrollar agricultura en campos bajos durante los últimos años, están evaluando postergar las tareas hasta contar con mejores condiciones.

El productor consideró que la agricultura en estas zonas enfrenta un riesgo particularmente elevado, ya que, cuando los ríos alcanzan determinados niveles, los sistemas de drenaje encuentran mayores dificultades para descargar el agua acumulada.

De esta manera, tanto la ganadería como la agricultura de Caazapá atraviesan una etapa de ajustes productivos, en la que el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para definir las posibilidades de manejo, el avance de las siembras y las perspectivas de producción de cara a 2027.