En un contexto donde la ganadería paraguaya busca producir más carne y más leche por hectárea, la incorporación de nuevas tecnologías forrajeras aparece como una de las herramientas con mayor potencial para mejorar la eficiencia y la rentabilidad de los sistemas productivos.
Durante Expo Pioneros, Sam Wolff, director de Wolff Seed, destacó las ventajas del híbrido de brachiaria Mavuno, una genética desarrollada específicamente para potenciar la productividad de los establecimientos ganaderos y que actualmente es comercializada en Paraguay a través de Campofé.
Según explicó Wolff, se trata de un material completamente diferente a las brachiarias convencionales, ya que fue desarrollado mediante mejoramiento genético con el objetivo de reunir en una sola pastura características que impactan directamente en los resultados económicos del productor.
Entre los principales atributos mencionó una elevada producción de biomasa, alta calidad nutricional y una destacada concentración de proteína. De acuerdo con los análisis realizados, Mavuno supera el 21% de proteína bruta y estudios efectuados por Cargill registraron valores de hasta 24,8%, niveles poco frecuentes en pasturas tropicales.
“Estamos hablando de otro nivel de pastos”, afirmó Wolff durante la entrevista.
Uno de los principales impactos observados se registra en los sistemas lecheros. Según la experiencia acumulada por la empresa en distintos países de Latinoamérica, la utilización de Mavuno puede generar incrementos de entre 20% y 30% en la producción de leche.
A esto se suma una mejora en la calidad del producto final, especialmente por un mayor contenido de grasa, un aspecto clave para los productores que reciben bonificaciones o liquidaciones vinculadas a sólidos lácteos.
«El productor no solo obtiene más leche, sino también un contenido de grasa superior, que tiene un impacto económico directo en sus ingresos», sostuvo Wolff.
Carne en menos tiempo
En los sistemas de producción de carne, los beneficios se reflejan principalmente en una reducción significativa de la edad de terminación de los animales.
De acuerdo con los datos compartidos por el empresario, los ciclos de engorde pueden pasar de 36 meses a aproximadamente 26 meses, lo que implica una reducción cercana al 28% en el tiempo necesario para llevar un animal a peso de faena.
Esta mejora permite acelerar la rotación del capital, incrementar la productividad por hectárea y mejorar la eficiencia global de la empresa ganadera.
Además de su potencial nutricional, Mavuno presenta una elevada tolerancia al salivazo, una de las principales plagas que afectan a las pasturas tropicales en diferentes regiones de Paraguay y América Latina.
Wolff destacó que el híbrido ya se encuentra implantado en prácticamente todos los países latinoamericanos, donde ha mostrado resultados consistentes tanto en producción de carne y leche como en la elaboración de reservas forrajeras.
En el caso de la confección de pacas, señaló que se han obtenido materiales con contenidos proteicos de hasta 14%, un valor considerado muy elevado para forrajes conservados.
Tecnología para producir más
Más allá de la genética, Wolff enfatizó que los mejores resultados se alcanzan cuando la tecnología viene acompañada de asesoramiento técnico y planificación forrajera.
En ese sentido, resaltó el trabajo que desarrolla Campofé en Paraguay, combinando la provisión de semillas con acompañamiento profesional para lograr que los productores aprovechen todo el potencial del material.
«Nosotros no estamos vendiendo solamente semilla. Estamos tratando de ayudar al productor a producir más y a mejorar sus resultados económicos», señaló.
Para el empresario holandés, Paraguay y particularmente el Chaco continúan ofreciendo enormes oportunidades de crecimiento productivo, especialmente para aquellos establecimientos que incorporen tecnologías capaces de aumentar la eficiencia de los sistemas ganaderos.
«Hay muchísimo para crecer. Los productores tienen que aprovechar la tecnología y el conocimiento que hoy están disponibles», concluyó.


